Cómo funciona “SITEL”, el sistema de espionaje de las comunicaciones

Un tema más que se ha puesto de moda: el sistema de escuchas telefónicas “SITEL”, supuestamente en funcionamiento con el Gobierno de Aznar, y en la práctica sólo con el de Zapatero. Escuchas telefónicas, seguimiento de posición y grabaciones teóricamente reguladas. Lea aquí cómo funciona.

¿Son seguras nuestras comunicaciones? Si hablamos de espías telefónicas podría pensarse que nos referimos a las películas de James Bond o Jason Bourne. Lo cierto es que estas obras del celuloide tienen una base en la realidad, y no es menos cierto que en la realidad existe un sistema para poder controlar las llamadas telefónicas que hacemos los españoles. Este sistema se llama SITEL, y está en la palestra política por una exigencia del PP. Rubalcaba se escuda en que ya estaba en funcionamiento con Aznar, y el PP lo niega: ellos lo compraron, pero nunca lo usuaron. Afirman que ha sido Zapatero el primero en ponerlo en marcha, y para colmo y para variar, a espaldas de los jueces y, por supuesto, de los ciudadanos. 

No analizaremos aquí la situación actual, sino el funcionamiento de SITEL. 

Como en casi todos los campos de nuestra vida, los ordenadores han hecho su aparición en la telefonía, y por tanto las posibilidades que ofrece la tecnología son casi infinitas. De cara a los usuarios, podemos disfrutar de funciones de comunicación avanzadas, como las de llamadas en espera, las de conferencias a tres bandas, las de videoconferencia, las de envío de mensajes SMS y un largo etcétera. De cara a las autoridades, SITEL puede

Dar información sobre la llamada: podremos conocer todas las llamadas efectuadas y recibidas por una persona. Por supuesto, también la hora y la duración, así como el teléfono del interlocutor, lo cual permite saber con quién nos comunicamos. 
Dar información de posicionamiento: similar a un navegador GPS para carretera, con un móvil podemos saber en cualquier momento desde qué zona se ha hecho cada llamada. Es más, podemos dónde está alguien aunque no haga llamadas, basta con el el móvil esté encendido. 
– Dar información de otro tipo: datos sobre el terminal, el usuario (recordemos que ahora los clientes de prepago tienen que identificarse), grabación de las conversaciones, registro de mensajes, correos electrónicos, etc. 

Para poder hacer todo esto, SITEL consta de un ordenador central comunicado con los ordenadores de las redes telefónicas para que estos le suministren todos los datos citados antes sobre un terminal y una copia de todas las conversaciones mantenidas por un usuario. Por supuesto, todo esto ha de estar supervisado y aceptado por un juez.
 
SITEL está pensado para poder tener un control judicial efectivo de esas actividades de intercepción y escucha. El encargado de ver qué datos se piden a las redes telefónicas y qué conversaciones se graban es un puesto de control, que sólo debería emitir órdenes validadas judicialmente. Idealmente, ese puesto de control debería ser supervisado u operado por el juez. 

Una vez que se ha emitido una orden judicial para “espiar” a un cierto teléfono, las actividades cotidianas de consulta de las llamadas realizadas, de consulta del posicionamiento del usuario, etc… son realizadas por una serie de puestos de observación que, normalmente, estarán manejados por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o de los Servicios de Información. El contenido de las conversaciones telefónicas nunca pasa por esos puestos de observación manejados por la Policía, sino que va directamente al puesto de control que, como ya hemos dicho, debería estar sometido a control judicial. 

El funcionamiento real, es el siguiente: 

1. La Policía está obligada a dar al agente que lleve la investigación toda la información sobre la identificación de la persona, su domicilio, el número de titularidad del servicio, el número de cuenta asignada al proveedor de Internet, la dirección de correo electrónico, la situación geográfica de la terminal, etc. Una información que se facilita antes de que se pida la orden judicial.
2. Con esta información en la mano, la Policía pide permiso a un juez para pinchar la línea telefónica del sospechoso de un delito.
3. Cuando el magistrado concede el permiso, comienza la vigilancia de las comunicaciones.
4. La Grabación se realiza a través del software de Sitel, que además aporta datos como la identidad, la localización o la operadora con la que tiene contratado el servicio. Datos que se pueden recopilar antes de iniciar la escucha.
5. El agente realiza las escuchas a partir del material almacenado en Sitel.
6. La Policía muestra al juez la grabación y éste decide qué parte le sirve y qué parte se destruye. Siempre se rompe el CD, pero el archivo original continúa en Sitel. 

Es decir, que a la luz de las investigaciones que desvela el abogado Guillermo Díaz Bermejo en Noticias Jurídicas, la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia puede obtener los datos de carácter personal de cualquier usuario de teléfonos móviles en cualquier momento y en cualquier punto de España sin necesidad de disponer, para ello, de un permiso judicial.

 

 

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