Los obispos africanos, contra las políticas antinatalistas

Reiteran que el problema no está en los abortos clandestinos.
 Durante la rueda de prensa que ofreció esta mañana la Santa Sede sobre la relación después de la discusión del Sínodo de Obispos de África, varios periodistas preguntaron si en el aula sinodal se ha discutido el tema del aborto.
La pregunta se realizó en el contexto de la publicación del informe del Instituto Guttmacher, publicado ayer martes, según el cual cada año mueren unas 70.000 mujeres en el mundo por practicarse abortos, de los cuales unos 20.000 se realizan de manera clandestina, por personas inexpertas en l os países donde el aborto no es permitido.
Frente a la pregunta, el cardenal Théodore-Adrien Sarr, arzobispo de Dakar en Senegal, aseguró que los obispos consideran que el aborto “no es una practica para incentivar”.
Aunque el aborto no ha sido el tema más recurrente – sino más bien el tema de la reconciliación, la paz y la evangelización -, los prelados han hablado en el aula del Sínodo de que toda vida merece ser respetada “desde el inicio hasta la fase final”.
El purpurado señaló que los agentes pastorales en África deben buscar ayudar a las mujeres embarazadas que se encuentren en dificultades, pero advirtió que “hay una salida a la maternidad difícil que no sea el aborto”.
“Es necesario que algunos pueblos de alejen de esta civilización occidental, de esto que piensan que debe ser la regla del mundo&rdq uo;, aseguró el purpurado.
Y dijo que las políticas en contra de la vida desde su concepción hasta la muerte natural. “No deben ser impuestas a todos los pueblos del mundo”·
Beijing y Maputo
Por su parte, el arzobispo de Durban en Sudáfrica, Wilfrid Fox Napier, O.F.M.,cuestionó el hecho de que Instituto Guttmacher, busque con su informe, legalizar una práctica en la que son asesinados los bebés en el vientre materno, supuestamente para salvar la vida de muchas mujeres.
“¿Qué es la muerte?”, se preguntó.“Es el fin de la vida”. “Tenemos grandes dificultades para entender esta cultura que dice que el derecho a la vida es un derecho supremo”, pero que en cambio actúa “en contra de los más indefensos”.
El cardenal Napier criticó algunos eventos mundiales como el Protocolo de Maputo, el cua l entró en vigor en el año 2005 y que, entre otras cosas, ha incentivado los derechos sexuales y reproductivos de la mujer en África.
Igualmente se refirió a la IV Conferencia sobre la mujer realizada en Beijing realizada en 1995 que “quieren minar el sistema moral judeocristiano”.
El purpurado recordó que la Iglesia ha adoptado una defensa contra políticas que aseguran “que el embarazo es una enfermedad”.
Ante esta cuestión, el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, recordó que el protocolo de Maputo es “mezcla de elementos buenos – como la condena de la mutilación genital femenina – y otros absolutamente inaceptables”, como la extensión del aborto.

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