En pie, corremos hacia la meta

Ayer domingo, 4 de septiembre, el servidor dedicado donde está alojado InfoCatólica sufrió un ataque DDoS a las 4:00 de la madrugada, hora de la España peninsular. Tal hecho no era en principio ninguna novedad pues desde que llegamos a dicho servidor ese tipo de ataques se repiten con cierta frecuencia, pero en esta ocasión el mismo fue brutal y sus consecuencias parecían nefastas. El disco duro donde estaba alojado todo -incluso los back ups diarios- pasó a “mejor vida” y había verdadero riesgo de perder todo el contenido de la web, al menos desde el 12 de septiembre hasta la caída del domingo. Esta mañana, tras la paliza nocturna de nuestro director técnico -voy a iniciar una suscripción para hacerle un monumento- la web estaba lista para reiniciarse partiendo de esa fecha. Pero a Dios gracias, lo hemos recuperado todo. Bueno, gracias a Dios y al responsable del servidor en España, mi buen amigo Isaac, del que todo lo que diga es poco.
Como se pueden ustedes imaginar, el susto inicial fue grande y se convirtió en pavor ante la tesitura de perder el trabajo de semanas. Pero al mismo tiempo, este incidente ha servido para constatar dos cosas:

1- Hay un maravilloso equipo que hace posible que InfoCatólica salga adelante. El consejo de redacción es mucho más que un “consejo”. En sus miembros encuentro apoyo y ganas de trabajar. Y a fe que ayer trabajaron de forma coordinada para poder minimizar las pérdidas en caso de que finalmente la base de datos se hubiera dañado irremediablemente. Además han dado ideas para que en un futuro podamos evitar graves pérdidas en caso de que se repitan, como cabe esperar, los ataques. Algunas de esas ideas ya se han implementado hoy. Es muy destacable también la paciencia y comprensión de todos nuestros bloggers, muchos de los cuales nos han sostenido con sus oraciones.

2- Las muestras de apoyo hacia InfoCatólica han sido muy numerosas. Además de nuestros lectores y comentaristas habituales, hemos recibido emails y llamadas telefónicas de obispos, sacerdotes, religiosos, laicos e incluso instituciones. Vamos, que sólo nos ha faltado que el Papa nos mandara su bendición apostólica. Y en la web han sido numerosos los bloggers que han informado de lo que pasaba y se han solidarizado con nosotros. A todos ellos, gracias.

Todavía no sabemos quiénes han atacado el servidor en el que estamos alojados, ni por qué lo han hecho. Sinceramente, me da un poco igual aunque si llegamos a saberlo, informaremos de ello. En internet hay gente que se dedica a hacer daño a otros y estaba claro que no nos íbamos a librar de su actuación.

La seguridad cuesta un dinero del que todavía no disponemos y aun así no nos garantizaría la inmunidad completa. Si son capaces de tirar abajo Google o Facebook, no digamos nada lo que pueden hacer con webs y portales como el nuestro. En todo caso, según vayamos mejorando nuestra situación económica, procuraremos ponerles las cosas más difíciles a los enemigos de la libertad de expresión en la red.
InfoCatólica sigue adelante conforme al principio de “plena fidelidad a la Iglesia, en plena libertad dentro de la Iglesia”. Gracias por acompañarnos en esta aventura,

Luis Fernando Pérez Bustamante
Director InfoCatólica

Irak: Asesinado un enfermero cristiano

El arzobispo de Kirkuk califica la situación de “preocupante”

 Este sábado fue hallado asesinado Imad Elia Abdul Karim, enfermero cristiano de 55 años, secuestrado este sábado ante su casa, en el barrio de Mualimin, en Kirkuk, Irak. El arzobispo de Kirkuk califica la situacion de “preocupante”.
Fuentes locales refirieron a AsiaNews que, este sábado, la policía encontró el cadáver del hombre “arrojado” a la calle, entre el barrio de Dumez y Asra Wa Mafqudin. Es el mismo lugar en el que fueron asesinados, anteriormente, Aziz Risqo, un importante funcionario cristiano de la ciudad y otras dos mujeres. Según un primer informe médico, el cuerpo “presenta evidentes signos de tortura”.
El mismo día, monseñor Louis Sako, arzobispo de Kirkuk, había lanzado un llamamiento a las autoridades y a los periódicos locales por la liberación, definiendo la situación de los cristianos como “preocupante” porque en los últimos meses están siendo cada vez más “objetivo de amenazas, secuestros y homicidios”.
El secuestro sucedió en la tarde del 3 de octubre. Durante las agitadas fases del asalto, el grupo –formado por tres personas- abrió fuego hiriendo al enfermero, casado y padre de dos hijos.
Fuentes locales explicaron que Imad Elia Abdulkarim estaba reparando su automóvil cuando llegó un “grupo de tres personas que disparó” en la dirección del hombre. Los asaltante s lo secuestraron, haciendo perder sus huellas.
“Imad –afirma un cristiano- es un hombre muy conocido en el ambiente de la sanidad en Kirkuk. El motivo del secuestro podría ser una eventual petición de dinero, o tener relación con la actividad profesional del hombre”.
La comunidad cristiana confirma el clima de “temor” por los numerosos casos de “secuestros y homicidios acontecidos este año”. Tras el secuestro del médico Samir Gorja, revela una fuente local, algunas familias “dejaron la ciudad. El gobierno no hace nada y los cristianos se han convertido en un objetivo” a atacar.
El mismo día del secuestro la Archidiócesis de Kirkuk lanzó un llamamiento por la liberación del enfermero. En un mensaje a los medios y las autoridades ciudadanas, monseñor Louis Sako confirmaba que “los cristianos son un objetivo de la violencia&rdquo ; y denunció a cuantos “miran a ganancias políticas” o “se aprovechan de una falta de orden” para perpetrar secuestros y pedir “rescates en dinero”.
“Todos saben –recordó el prelado- que los cristianos son ciudadanos de este país y de esta ciudad; nadie tiene dudas sobre su amor a la patria, su sinceridad”. Habló de “actos contra los cristianos que quieren tener un papel en la reconstrucción del país”, de “una cultura de la humillación que rechazamos con fuerza” e invitó “a las autoridades gubernamentales, y a las personas honestas de Irak y de Kirkuk, a hacer de todo para proteger a los ciudadanos, sean quienes sean”.
Renovando la petición de “diálogo y cooperación sincera”, monseñor Sako pedía “a los secuestradores de Imad Elia Abdul Karim temer a Dios&rdquo ; y liberar al rehén para que pudiera “volver con su familia y sus hijos lo antes posible”. Un llamamiento que no fue escuchado.

Cristianismo no es una filosofía sino modo de vivir, es amor, dice Benedicto XVI

Al presidir esta mañana la primera Congregación General de la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos y ante 226 Padres Sinodales, el Papa Benedicto XVI señaló que el Cristianismo “el cristianismo no es una suma de ideas, una filosofía, una teoría. Sino un modo de vivir. Es caridad. Es amor”.

Al iniciar su reflexión, informa Radio Vaticana, el Santo Padre afirmó que “hemos comenzado nuestro Sínodo invocando al Espíritu Santo, pues bien sabemos que nosotros no podemos hacer lo que es necesario hacer por la Iglesia y por el mundo, en este momento. Sólo en la fuerza del Espíritu Santo podemos encontrar lo que es recto y seguirlo“.

Tras afirmar que el “Espíritu divino nos permite conocer las realidades humanas a la luz de Dios”, Benedicto XVI explicó que los límites de los análisis son aquellos meramente sociológicos. Se trata, dijo, de análisis “horizontales” que carecen de la dimensión “vertical”.

“Si la primera relación, aquella fundamental, no es correcta, todas las otras relaciones no funcionan desde lo más profundo. Por lo tanto, todos nuestros análisis del mundo son insuficientes si no consideramos al mundo a la luz de Dios. Si no descubrimos que en la base de las injusticias y de la corrupción hay un corazón que no es recto. Hay una cerrazón hacia Dios y por lo tanto una falsificación de la relación fundamental sobre la cual han pasado todas las demás”.

En su meditación, el Papa reflexionó en el Himno de la Hora Tercia, la oración que introduce la sesión sinodal matutina, y aseguró que es importante reconocer “la pequeñez humana ante Dios. Pequeñez de la que se derivan todos los vicios que destruyen la red social y la paz en el mundo”.

Seguidamente el Papa destacó la grandeza, gratuidad y la cercanía del amor de Dios. “Las cosas de la ciencia, de la técnica cuestan grandes inversiones, aventuras espirituales y materiales costosas y difíciles. Pero Dios se da gratuitamente. Las grandes cosas de la vida –Dios, el amor y la verdad– son gratuitas y diría que sobre ello debemos meditar a menudo. Sobre esta gratuidad de Dios. Sobre el hecho que no hay necesidad de grandes dones materiales ni intelectuales para estar cerca de Dios: Dios está en mí, en mi corazón y en mis labios”.

“El hombre que descubre la intimidad con lo divino debe testimoniarlo con todo su ser. Debe testimoniar la verdad de la caridad de Dios porque ésta es la esencia de la religión cristiana”, enfatizó el Santo Padre.

“La caridad de Dios debe ser anunciada a la humanidad. A cada hombre, que para un cristiano es prójimo y hermano”, precisó.

Benedicto XVI subrayó luego que “el cristianismo no es una suma de ideas, una filosofía, una teoría. Sino un modo de vivir. Es caridad. Es amor. Sólo así llegamos a ser cristianos: si la fe se transforma en caridad. Si es caridad. Nuestro Dios es por una parte ‘Logos’ -Razón eterna- pero esta Razón es también Amor. No es matemática fría que construye el universo. Esta Razón eterna es fuego. Es caridad. Ya en nosotros debería realizarse esta unidad de razón y caridad, de fe y caridad”.

Evocando al Buen Samaritano de la liturgia de hoy, Benedicto XVI resaltó que “la caridad no es una cosa individual, sino universal. Universal y concreta. Hay que abrir realmente los confines entre tribus, etnias y religiones a la universalidad del amor de Dios en nuestros ámbitos de vida, todo lo concretamente que sea necesario”.

“Roguemos al Señor que nos done el Espíritu Santo, que os done un nuevo Pentecostés, que nos ayude a ser sus servidores en esta hora del mundo”, concluyó.

Invertir en retrovirus y no en preservativos; sugiere un cardenal africano

El cardenal relator del Sínodo de África, considera que es más efectivo invertir en retrovirus que en la producción de preservativos para evitar la difusión del sida.
Como era de esperar, en la primera rueda de prensa de esta asamblea episcopal, en la que participó el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana), los periodistas hicieron una pregunta sobre el preservativo y la prevención del SIDA.

El cardenal, reconoció la tragedia de la situación del sur del continente africano, donde constató que las fuerzas jóvenes están muriendo, y presentó un análisis a la luz de los resultados de los hospitales católicos africanos que, por ejemplo en Ghana, atienden al 20% de los enfermos del virus del sida.

En estos momentos, constató, hay dos propuestas prevalecientes en el trato de la epidemia: el descubrimiento de los nuevos fármacos retrovirales y el uso del preservativo.
Ahora bien, dijo citando los resultados concretos de los centros de asistencia, “el uso de preservativos es efectivo sólo si tiene lugar en el seno de familias en las que la pareja es fiel”.
Incluso para que dé garantías, el preservativo exige “fidelidad”, en particular, en el caso en el que uno de los miembros de la pareja está afectado por el virus.
“Estamos hablando de un producto en el que hay diferentes cualidades”, afirmó al hablar del preservativo. Cuando los preservativos que llega a Ghana son de calidad, “dan un sentido de seguridad que más bien facilita la expansión del sida”.
Por eso, explicó, sin fidelidad en la pareja el preservativo no da resultados.
Luego analizó la situación de los fármacos retrovirales, que dan resultados confirmados, pero que son demasiado caros para la población.
Por este motivo, para obtener resultados seguros, sugirió a quienes tienen que tomar decisiones para evitar la difusión del virus del sida que inviertan los recursos en la financiación de los fármacos retrovirales, y no tanto de los preservativos.
Es necesario invertir en la investigación, concluyó.

Cardenal George Pell: “Sin Dios no somos nada”

Intervención en el “Festival de Ideas Peligrosas” en la Ópera de Sydney

 “Seguiré creyendo en el único y verdadero Dios del amor porque mantengo que ningún ateo puede explicar la sonrisa de un niño”. Así lo afirmó el cardenal George Pell, arzobispo de Sydney, en el Festival of Dangerous Ideas (“Festival de Ideas Peligrosas”) celebrado este fin de semana en el Opera House de Sydney.

El cardenal Pell participó en un debate público en el que estuvieron también presentes el escritor antirreligioso inglés Christopher, con una intervención titulada “Religion Poisons Everything” (“La religión lo envenena todo”) y la conocida feminista y académica Germaine Greer, que habló sobre “Freedom, The Most Dangerous Idea of All” (“Libertad, la idea más peligrosa de todas”).
El purpurado se refirió a la cuestión de la existencia de Dios en cuanto a la relación entre fe y ciencia, y en cuanto al ateísmo y al laicismo occidental.
En cuanto a la cuestión de la relación entre ciencia y fe, el cardenal Pell afirmó que “aunque muchas personas, incluidos los anti-teístas y los provocadores, todavía considera a Dios como un enemigo, los recientes desarrollos en física y biología han reforzado la fortalecido la consideración de Dios como un matemático de primera categoría”.
El purpurado afirmó que “no es posible llega r a Dios en el marco de la ciencia, porque Dios está fuera del espacio y del tiempo”.
Citando a Anthony Flew, un filósofo y ateo conocido e influyente, que recientemente cambió de opinión proclamando que hay un Dios, el cardenal Pell dijo que cuando se estudia la interacción de los cuerpos físicos, como las partículas subatómicas, se hace ciencia.
“Cuando nos preguntamos cómo o porqué estas partículas existen, vamos de la física a la metafísica, estamos haciendo filosofía”, añadió.
“El Dios sobre el que estamos discutiendo no es un Dios de huecos, no un Dios contratado para llenar los vacíos de nuestro conocimiento científico actual, que se llenarán cuando la ciencia avance”.
“Es el conjunto del universo el que no se explica por sí mismo, incluyendo la infraestructura y los eleme ntos que comprendemos científicamente”, afirmó el cardenal Pell.

¿Ateísmo o anticristianismo?
Preguntado porqué muchos australianos son no creyentes, ateos o agnósticos, el cardenal dijo que sólo el 17% de la población no acepta la existencia de Dios.
Afirmó que la ausencia de Dios en el debate australiano no se debe a ninguna teoría política anglófona, sino más bien a la hostilidad laicista hacia el cristianismo.
“A menudo, Dios se ve atrapado en la hostilidad laicista hacia la defensa cristiana de la vida humana, especialmente al principio y al final, a la defensa cristiana del matrimonio, la familia y la vinculación de la sexualidad con amor y vida”.
“En estos conflictos culturales se encuentra el origen de la mayor parte del odio a Dios y la religión, mientras que los nuevos actos de violencia de una minoría de terroristas islamistas ha dado a los laicistas occidentales nuevos motivos para atacar todas las religiones. Sin embargo, ¡es mucho más seguro para atacar a los cristianos!”, dijo el cardenal Pell.
El purpurado añadió que para medir la popularidad internacional de Dios, sólo hay que mirar las tendencias actuales que indican que China, a finales del siglo XXI, podría tener la mayor población cristiana de cualquier país del mundo.

En sus conclusiones, se declaró “asombrado” al ver tantas personas en Occidente incapaces de creer, especialmente las naciones vinculadas culturalmente con el cristianismo y el judaísmo.
“Para mí, la cuestión es demasiado importante para dejarla a la polémica o a la autocomplacencia”, añadió.
“Voy a seguir creyendo en el único y verdadero Dios del amor, porque s ostengo que ningún ateo puede explicar la sonrisa de un niño”.
“Contra esto, el reciente tsunami también nos recuerda brutalmente el problema del sufrimiento de los inocentes. Pero ese sufrimiento es peor si no hay vida después para equilibrar la balanza de la desgracia y la injusticia, y peor aún si no hay inocencia o culpabilidad, si no hay bien ni mal, si todo tienen el significado moral de la espuma en una ola”.

la Iglesia no puede ser marginada de la vida social

Mensaje enviado al cardenal Erdö para la plenaria de los obispos europeos
“La justa distinción entre Estado e Iglesia no debe apartar a esta última de la vida social y cultural”. Así lo pide el Papa Benedicto XVI en un mensaje enviado al cardenal Péter Erdö, presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE).

El Consejo celebró su Asamblea Plenaria en París del 1 al 4 de octubre, con el tema “Iglesia y Estado, veinte años después de la caída del Muro de Berlín”. Las reuniones se celebraron en la Maison de la Conférence des évêques de France a invitación de su presidente, el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París.

En el mensaje, que firma el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, el Papa recuerda que “la Iglesia es fiel a su misión de verdad a favor de una sociedad a la medida del hombre, de su dignidad y de su vocación”, y que esta fidelidad “es garantía de un desarrollo humano integral, remedio a los múltiples desequilibrios que sufre hoy nuestro mundo”.
Por tanto la propia Iglesia, prosigue el texto, “desea que la vivencia de los hombres y de los pueblos esté inspirada y animada por la caridad. Así esta contribuirá a la edificación de esa ciudad de Dios hacia la que camina la familia humana”.

En su intervención, el pasado 1 de octubre, el cardenal Péter Erdö, arzobispo de Esterzgom-Budapest, afirmó qu e “a veinte años de distancia de la caída del Muro de Berlín, que es el símbolo del final, en muchos de nuestros países, de regímenes ateos y comunistas, estamos viviendo ahora otras dificultades y retos”.
“La Unión Europea, a la que pertenecen muchos de nuestros países, está a punto de emprender nuevas iniciativas partiendo del Tratado de Lisboa – añadió –. La Iglesia apoya todo aquello que puede llevar a reforzar la paz y las relaciones de solidaridad entre los países, pero estará siempre vigilante para que se garanticen el bien común, el respeto por la vida y la libertad religiosa”.
Hoy, prosiguió, “Europa necesita más sacerdotes”, así como “la Iglesia en Europa tiene mucha necesidad de laicos, de familias, de personas que, en sus puestos de trabajo y en sus casas, en la política, en la cultura, en las instituciones sociales, en las escuelas y en las universidades puedan ser verdaderamente el rostro de Cristo”.

Informe
El 2 de octubre, el profesor Giorgio Feliciani, del Centro de estudios sobre los Entes Eclesiásticos de la Universidad Católica de Milán, presentó un informe sobre los resultados de la investigación europea sobre Iglesia y Estado, promovida por el Consejo, ante las Conferencias Episcopales de Europa.

Sobre el estatus jurídico de la Iglesia católica en los distintos países europeos, en la investigación se lee que “casi por unanimidad, las respuestas recibidas señalan la existencia de formas de relación entre la Conferencia Episcopal y la autoridad del Estado”, a pesar de que “las modalidades resultan obviamente muy diversificadas”.
“En línea de máximos, se puede afirmar que, aun con varias formas y con diversas fortunas, las Conferencias Episcopales tienen un papel de relieve en las relaciones de la Iglesia con los Estados” e, incluso, “desde distintas partes se señala también que las relaciones con los entes locales son mejores que las de nivel nacional”.

Sobre las intervenciones de la Iglesia en materias socialmente relevantes, continúa el informe, “de la complejidad de las respuestas se deduce que en algunos países son apreciados o al menos tenidos en consideración, como en Alemania, Francia, Lituania, pero también en Albania y Grecia”.
“En otros Estados, en cambio, no obtienen atención alguna ((Bosnia y Eslovenia), o también, y sobre todo cuando contrastan con la mentalidad dominante, suscitan decidida hostilidad, como revelan los obispos austriacos y griegos, e incluso son ridiculizados en los medios de comunicación, como lamentan los obispos suizos”.
“Por otro lado, los episcopados de Inglaterra, Moldavia, Polonia y Portugal advierten, muy justamente, que es necesario distinguir – prosigue el estudio

–. De hecho, mientras que las declaraciones sobre temas de sexualidad, familia, bioética, cuando no son ignoradas, suscitan reacciones negativas, las que tocan temas sociales como los derechos humanos, la solidaridad, el desarrollo, con apreciadas y valoradas”.
“Sucede incluso que, quienes se muestran contrarios a las primeras, considerándolas injerencia indebida, quisieran un mayor compromiso de la Iglesia en las segundas. Esta es, por conocimiento directo, la situación italiana”, añade el informe.
“En todo caso, debe tenerse presente la constatación que las tomas públicas de posición asumidas junto a otras iglesias, o conjuntamente con las comunidades judía e islámica, y a personas sin convicción religiosa, son más escuchadas”, concluye.

¿Dios es de fiar?

Nuevo libro examina la fidelidad de Dios y nuestras dudas
ROMA, domingo 4 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- El problema más grande que afrontan los católicos hoy en día es una crisis de confianza en Dios, afirma el sacerdote Thomas D. Williams, LC, autor del libro Can God Be Trusted? Finding Faith in Troubled Times (“En Dios se puede confiar? Cómo tener fe en tiempos difíciles”), que se publica ahora en los Estados Unidos.
 
“El mundo de hoy está lleno de traición”, declara en su libro, “traición de padres, de amigos, de esposos, de sacer dotes, de instituciones. Pero los problemas más profundos comienzan cuando empezamos a cuestionar la fidelidad de Dios. Muchos hoy sencillamente no están convencidos que Dios cumple sus promesas, y esta desconfianza puede destruir nuestra vida espiritual”. 
P. Williams, profesor de teología en Roma y comentarista para el canal de televisión norteamericano CBS, que nos explique la naturaleza de esta crisis y los caminos hacia una solución que ofrece en su libro.

–¿Por qué publica un libro en el que se pregunta si Dios es de fiar?

–P. Williams: Comencé este libro hace tres años, cuando empecé a darme cuenta cómo a menudo en conversaciones espirituales los problemas de las personas vuelven al tema de la confianza en Dios. Me parecía que todos tenemos problemas con la confianza y que muchas de nuestras dificultades en la vida espiritual están de algún modo ligadas a una falta de confianza en Dios.
Por otra parte, es admirable cómo la Biblia –tomemos, por ejemplo, el libro de los Salmos–insiste una y otra vez de la importancia de la confianza en Dios, como núcleo de la vida espiritual. Dios quiere que se le tenga confianza, y casi nos implora que dependamos de Él incondicionalmente. No hay cosa más difícil, ni cosa más importante, para la vida cristiana.
Este libro responde a muchas de las dudas que la gente tiene acerca de la fidelidad de Dios y lo he escrito especialmente para los que verdaderamente quisieran fiarse de Dios, pero que por alguna razón tienen problemas con la confianza.

–¿Cuáles son algunos de estos problemas?

–P. Williams: Para escribir este libro, junté un equipo de investigadores que me ayudaron a entrevistar a centenares de personas de la calle sobre su confianza en Dios. Quería estar seguro de que no estaba solamente proyectando mis propias experiencias y pensamientos, sino que más bien respondía a las dudas, a las dificultades y a las preguntas que la gente de hoy realmente tiene.
Las respuestas a estas entrevistas me iluminaron mucho, y comprendían una vasta gama de actitudes, desde personas cuya confianza en Dios parecía inamovible hasta otros que sencillamente creen que Dios no es fiable. La mayoría de las respuestas cayeron en medio de los dos extremos, y expresaron un profundo deseo de confiar en Dios pero con muchas dificultades para hacerlo en la práctica.

–¿Por ejemplo?

–P. Williams: A veces estas dificultades provienen de una serie de traiciones que se pueden remontar hasta a la primera infancia. A las personas que se sienten defraudadas por sus padres, por ejemplo, muchas veces les cuesta confiar en Dios (que se presenta como “Padre”). Otros han experimentado la traición de sacerdotes, lo cual ha llagado profundamente sus relaciones con Dios y con la Iglesia. Otros llegan incluso a culparse a sí mismos, llegando a la conclusión de que no son dignos de la fidelidad ajena. Y cuando uno ha sufrido de esta manera en las relaciones interpersonales, resulta difícil que no pase después a sus relaciones con Dios.
Pero otros en cambio realmente se sienten defraudados por Dios mismo. En nuestras encuestas muchas personas afirmaron que habían dado a Dios su plena confianza, pero que les había fallado. Ellos se fiaron de Él, pero Él no dio la medida. Ésta tiene que ser una de las experiencias más dolorosas que hay, y teníamos que tratarla en el libro.

–¿Qué dices a una persona que se siente traicionada por Dios mismo?

–P. Wi lliams: Lo que no puedes hacer es predicar. Nadie quiere que le digas que se equivoca, que no es justo con Dios o que imagina el asunto. No se puede, y no sería constructivo.
Aquí trato de hablar más como un compañero de camino que un maestro. Todos hemos tenido que afrontar situaciones semejantes a éstas y tenemos que ayudarnos los unos a los otros para superar los obstáculos a la fe y la confianza.
El primer paso para recuperar la confianza puede venir de la comprensión de que Dios no es indiferente a nuestro sufrimiento. No es apático ni distante ni despreocupado. De hecho, verdaderamente “siente nuestro dolor” hasta más profundamente que nosotros mismos. ¿No es esto el mensaje de la cruz, en la cual Jesucristo escogió padecer con nosotros y por nosotros?

–¿Hay otros caminos para superar nuestra desconfianza?
 
–P. Williams: Creo que hay muchos. Dedico dos capítulos del libro a un tema que considero fundamental: el ajuste de nuestras expectativas de Dios. Soy convencido de que muchas veces (aunque no siempre) nuestras experiencias de traición proceden de un malentendido fundamental. Esperamos que Dios cumpla promesas que nunca ha hecho, y en cambio no aprovechamos plenamente de las promesas que nos ha hecho!
Todos tenemos necesidad de revisar nuestras expectativas de Dios. ¿Quién es Dios para mí?  ¿Qué es lo que me ha prometido? ¿Qué cosas espero de él que nunca ofreció?
Por ejemplo, Jesucristo jamás prometió que si le seguimos todo irá suavemente en nuestra vida. No prometió seguridad del empleo, ni liquidez económica, ni perfecta salud ni matrimonios ideales ni muchas otras cosas que de hecho quisiéramos tener. De hecho, lo que prometió Jesucristo a sus seguidores fue una parte de su cruz, todos los días.

–Así que ¿lo que tenemos que hacer es redimensionar nuestras expectativas a un nivel más razonable? ¿Esperar menos para no ser decepcionados?

–P. Williams: No, no. ¡Justo lo opuesto! las cosas que normalmente esperamos de Dios (y sobre las cuales nos enfadamos cuando no las recibimos) son bienes temporales, no eternos. Nos duele no tenerlas, pero esto mismo puede ser un camino a un corazón más puro y prioridades más claras. Dios no nos promete menos que esto, ¡sino mucho más.
Mira algunas de las cosas maravillosas que Jesucristo sí nos promete: Promete decirnos siempre la verdad. Promete amarnos siempre, incondicionalmente. Nos promete todo lo que necesitamos para llegar al cielo. Promete que nunca nos exigirá más allá de lo que podemos dar. Promete estar siempre con nosotros y nunca dejarnos solos. Promete dar sentido y valor a todos nuestros sacrificios, labores, pruebas y luchas. Promete ser nuestro premio eterno.
¡Estas cosas no son menos importantes que la seguridad del empleo! ¡Son mucho más grandes! Y Dios es el único que puede ofrecer tales promesas y cumplirlas.

–Algunos dicen que la confianza en Dios es sólo una excusa para gente perezosa que no quiere tomar responsabilidad para sus propias vidas. ¿Tiene una respuesta para ellos?

–P. Williams: Se trata de una queja típica y comprensible, y sí intento responderle en el libro.
Confianza y responsabilidad no se excluyen mutuamente, sino que son complementarias. La clave está en identificar bien cuál es nuestra parte y cuál es la parte que corresponde a Dios. La virtud de la humildad nos ayuda a darnos cuenta de que dependemos de D ios para muchas cosas. No podemos caminar solos por la vida; necesitamos la gracia y la amistad de Dios en cada momento.
Pero este reconocimiento sincero de nuestra dependencia de Dios no nos debería llevar a la abdicación de nuestras responsabilidades. Dios nos creó libres, capaces del compromiso y capaces de llevar a cabo nuestros proyectos. A fin de cuentas, no se trata de “o Dio o yo” sino que nos invita a una corresponsabilidad con Él.
Recuerde que Jesús no sólo compara sus seguidores a los pájaros del cielo y los lirios del campo. También nos compara al administrador fiel, que sabe cómo distribuir la comida a los siervos en el momento oportuno (Lucas 12,42). Nos compara a los servidores encomendados con los bienes del dueño, para administrarlos y “negociar” con ellos (Lucas 19,13). Recuerda a sus discípulos que los obreros son pocos, y les pide que rueg uen “al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lucas 10,2). Jesucristo quiere que confiemos, ¡pero también quiere que nos ensuciemos las manos y trabajemos!

–En resumen, este libro está destinado a reforzar la confianza de las personas en Dios?

–P. Williams: Absolutamente. Todos pasamos por momentos duros, y a veces lo que más necesitemos es que alguien nos mire a los ojos y nos recuerde que Dios es fiel, que la confianza es posible, y que a pesar de nuestras penas más profundas e incluso nuestros remordimientos, ¡somos amados!