El Papa a los Países Bajos: Apoyar a la familia es apoyar a los derechos

Discurso a la nueva embajadora ante el Vaticano

Benedicto XVI a la nueva embajadora de los Países Bajos ante la Santa Sede, la baronesa Henriette Johanna Cornelia Maria van Lynden-Leijten, con motivo de la presentación de las cartas credenciales.

Su excelencia:
Con mucho gusto le doy la bienvenida al Vaticano al aceptar las cartas que le acreditan como embajadora extraordinaria pleniponteciario del Reino de los Países Bajos ante la Santa Sede. Quisiera expresarle mi gratitud por los buenos deseos que trae de la reina Beatrix. Por favor, transmita a Su Majestad mis mejores deseos y asegúrele mis oraciones por todas las personas de vuestra nación.
En un mundo que está cada vez más interconectado, las relaciones diplomáticas de la Santa Sede con los diferentes estados proporcionan muchas oportunidades para la cooperación en cuestiones globales importantes. Desde esta perspectiva, la Santa Sede valora sus lazos con los Países Bajos y busca reforzarlos en los próximos años. Vuestro país, como uno de los miembros fundadores de la Comunidad Económica Europea y sede de varias instituciones jurídicas internacionales, ha estado durante mucho tiempo en la vanguardia de pasos orientados a intensificar la cooperación internacional para mayor bien de la familia humana. Por este motivo, la misión que usted está emprendiendo está llena de oportunidades para una acción común orientada a promover la paz y la prosperidad a la luz del deseo de la Santa Sede y de los Países Bajos de ayudar a la persona.
La defensa y la promoción de la libertad es un elemento clave en el compromiso humanitario sobre el que tanto la Santa Sede como el Reino de los Países Bajos llaman la atención con frecuencia. Ahora bien, debe entenderse que la libertad necesita anclarse en la verdad, la verdad de la naturaleza de la persona humana, y necesita estar orientada hacia el bien de los individuos y de la sociedad. En la crisis financiera de los últimos doce meses, todo el mundo ha sido capaz de observar las consecuencias de un individualismo exagerado, que tiende a favorecer la búsqueda unilateral de lo que es percibido como ventaja personal, excluyendo otros bienes.
Se ha reflexionado mucho sobre la necesidad de una profunda actitud ética ante el proceso de integración política y económica, y cada vez más gente está reconociendo que la globalización tiene que estar dirigida hacia la meta del desarrollo humano integral de los individuos, de las comunidades y los pueblos, conformado no por fuerzas mecánicas o deterministas sino por valores humanos que están abiertos a la trascendencia (cf. Caritas in Veritate, 42). Nuestro mundo, “debe recuperar el verdadero sentido de la libertad, que no consiste en la seducción de una autonomía total, sino en la respuesta a la llamada del ser, comenzando por nuestro propio ser” (ibídem, 70). De aquí se deriva la convicción de la Santa Sede sobre el insustituible papel de las comunidades religiosas en la vida pública y en el debate público.
Si bien parte de la población de los Países Bajos podría declararse agnóstica o incluso atea, más de la mitad profesa el cristianismo, y los números crecientes de inmigrantes que siguen otras tradiciones religiosas hace que sea más necesario que nunca el que las autoridades reconozcan el lugar de la religión en la sociedad holandesa. Una indicación que muestra cómo su gobierno ya lo hace es el hecho de que las escuelas religiosas reciben apoyo estatal en vuestro país, y es justo que así sea, dado que estas instituciones están llamadas a ofrecer una contribución significativa al entendimiento mutuo y a la cohesión social, transmitiendo los valores que están arraigados en una visión trascendente de la dignidad humana.
Desde este punto de vista, son más básicas aún que las escuelas las familias basadas sobre los cimientos de un matrimonio estable y fecundo entre un hombre y una mujer. No hay nada que pueda igualar o sust ituir al valor formativo de crecer en un ambiente familiar seguro, aprendiendo a respetar y favoreciendo la dignidad de los demás, alcanzando la capacidad de “acogida cordial, encuentro y diálogo, disponibilidad desinteresada, servicio generoso y solidaridad profunda” (Familiaris Consortio, 43; cf. Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, 221), en resumen, aprendiendo a amar. Por otro lado, una sociedad que alienta modelos alternativos de vida familiar en aras de una supuesta diversidad, acumulará consecuencias que apuntan hacia el desarrollo humano integral (cf. Caritas in Veritate, 44, 51). La Iglesia católica e n su país quiere desempeñar su papel apoyando y promoviendo la vida familiar estable, como ha declarado la Conferencia Episcopal de los Países Bajos en su reciente documento sobre la atención pastoral de los jóvenes y la familia. Tengo la más profunda esperanza de que la contribución católica al debate ético sea escuchada y atendida por todos los sectores de la sociedad de los Países Bajos de manera que la noble cultura que ha distinguido a vuestro países desde hace siglos continúe siendo conocida por su solidaridad con los pobres y los necesitados, por su promoción de la auténtica libertad y por su respeto de la dignidad y del inestimable valor de toda vida humana.
Excelencia, al presentarle mis mejores deseos de éxito en su misión, quiero asegurarle que los diferentes departamentos de la Curia Romana están dispuestos a ofrecerle ayuda y apoyo en el cumplimiento de sus responsabilidades. Sobre su excelencia, su familia y el pueblo del Reino de los Países Bajos, invoco cordialmente las abundantes bendiciones de Dios.

Academia Pontificia de las Ciencias Sociales

Los profesores Russell Hittinger y Janne Haaland Matlary
Benedicto XVI ha nombrado miembros ordinarios de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales a Russell Hittinger, profesor de Filosofía y Religión en la Universidad de Tulsa (Estados Unidos), y Janne Haaland Matlary, profesora de Política Internacional en el Departamento de Ciencias Políticas en la Universidad de Oslo (Noruega), informa este viernes la Oficina de Información de la Santa Sede.
La Academia Pontificia para las Ciencias Sociales está presidida por la profesora de Derecho Mary Ann Glendon, hasta hace poco embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede, y fue creada por Juan Pablo II, para “promover el estudio y el progreso de las ciencias sociales, económicas, políticas y jurídicas a la luz de la doctrina social de la Iglesia”.
Russell Hittinger
El profesor Russell Hittinger, nacido en la Commonwealth de Virginia (Estados Unidos) en 1949, se licenció en la Universidad de Notre Dame, continuando después un master y el doctorado en Filosofía en la Universidad de St. Louis.
Ha enseñado en la Fordham University de Nueva York, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de América (Washington) y en el departamento de Filosofía y Religión de Tulsa, donde detenta la cátedra de William K. Warren sobre Estudios Católicos. Ha sido profesor en la Universidad de Princeton y en el Providence College.
Experto en teoría social, política y jurídica, sus investigaciones más recientes las ha dedicado a la evoluci&o acute;n de la doctrina social de la Iglesia, en particular al magisterio católico sobre la naturaleza y alcance del Estado. Actualmente está preparando un libro sobre este argumento editado por la Yale University Press.
Es miembro ordinario de la Academia Pontificia de Santo Tomás de Aquino desde 2004 y consejero de esa misma institución desde 2006.
Janne Haaland Matlary
Janne Haaland Matlary, profesora de Política Internacional en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Oslo y en la Escuela Universitaria de la Defensa Nacional de Noruega, ha sido secretaria de Estado (viceministra) de Asuntos Exteriores de Noruega entre 1997 y 2000.
Como experta, es miembro de la Comisión del parlamento noruego encargada de plantear los cambios a la constitución noruega con motivo de sus dos siglos (2014). Ha sido miembro de la Comisión de Defensa Nacional de Noruega y miembro de l consejo de administración del Centro para la Paz y los Derechos Humanos de Oslo.
Sus campos de investigación principales afectan a la política exterior y de defensa europea, y a la política de seguridad internacional.
Es miembro del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y consultora del Consejo Pontificio para la Familia. Además, ha participado, como jefe de delegación o miembro, en las misiones de la Santa Sede en varias conferencias internacionales.
En 2007 recibió el premio “San Benito”, que le entregó la Comunidad benedictina de Subiaco por su compromiso a favor de la cultura y la política europeas.
La profesora Janne Haaland Matlary está casada, tiene cuatro hijos, y es dama de la Soberana Orden Militar de Malta.

Intenciones de oración para el mes de octubre

En este mes de octubre, Benedicto XVI reza para que los cristianos redescubran el valor del domingo como día de la celebración eucarística.
Esto se lee en las intenciones de oración para el mes de octubre contenidas en la carta pontificia que el Papa ha confiado al Apostolado de la Oración para este año.
La intención general de oración para el mes de octubre dice: “Para que el domingo sea vivido como el día en que los cristianos se reúnen para celebrar al Señor resucitado, participando en la mesa de la Eucaristía”.
El Papa reza cada mes también por una intención misionera. La de octubre dice: “Para que todo el Pueblo de Dios, al que ha sido confiado por Cristo el mandato de ir a predicar el Evangelio a toda criatura, asuma con empeño la propia responsabilidad misionera y la considere como el más alto servicio que puede ofrecer a la humanidad”.
El Apostolado de la Oración (www.adp.it) es una iniciativa que siguen cerca de 50 millones de personas en los cinco continentes.

Evangelio del domingo: ¿Volver a empezar?

Comentario de monseñor Jesús Sanz Montes, obispo de Huesca y de Jaca, al Evangelio de este domingo XXVII del tiempo ordinario, (Marcos 10,2-16).

 Este domingo nos presenta una incomodísima página evangélica en la que Jesús se distancia de una verdad que dependa de la manipulable opinión colectiva. La nuestra es una época montada en el caballo del relativismo subjetivo: las cosas ya no “son”, sino que “a mi me parecen que son”. La verdad reside en lo que la mayoría piensa, en lo que la mayoría decide, en lo que la mayoría rechaza. De modo que la nueva sabiduría se llama “estadística” y su seno partoriente son las “urnas”. Las consecuencias educativas, sociales, políticas y familiares de estos principios son impresionantes.
¿Cuál era la usanza extendidísima entre los judíos respecto del matrimonio? Que tal unión podía ser disuelta, casi siempre en beneficio del varón y, a veces, por razones tan extremadamente pintorescas como el habérsele quemado el cocido a la mujer. El hecho es que unos fariseos se acercan a Jesús, y para ponerlo a prueba le preguntaron: ¿es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?
Como en otras ocasiones a los fariseos no les interesaba mayormente la institución del matrimonio, o los derechos de la mujer, acaso ni siquiera los del hombre en este caso, sino ver cómo respondía Jesús a una pregunta tan hábilmente capciosa. Si respondía que no era lícito, se oponía a importantes escuelas rabínicas, y a una mayoritaria práctica por parte de tantos judíos (empezando por el mismo Herodes que vivía adúlteramente con la mujer de su hermano, cuya denuncia costó la vida al Bautista). Si respondía que era lícito, podían reprocharle que iba contra el Génesis como proyecto originario de Dios.
La respuesta de Jesús fue clara: la verdad es la verdad, independientemente de lo que digan los sondeos de opinión, la praxis mayoritaria o cualquier muestreo estadístico.
Lo propuesto por Jesús al respecto no se trata de una piedra al cuello, sino de estar siempre comenzando, es decir, estar siempre alimentando la llama que un día hizo nacer el amor entre dos personas. Ni el amor ni el odio pueden improvisarse: la indiferencia es fruto de una deja dez, de haber apagado lentamente el fuego del amor. El día de la boda es el día en que un hombre y una mujer comienzan a casarse, repitiéndose cada día, en cada circunstancia aquél “sí” que fue solamente el punto de partida. Por lo complejo que tantas veces es ser fiel, perdonarse, acogerse, volver a empezar, Dios no asiste a la boda como espectador, sino como contrayente (¡es un sacramento!): el matrimonio cristiano es cosa de tres, el hombre, la mujer y Dios. Lo que es imposible tantas veces para la pareja humana, Dios -que también forma parte de ese matrimonio- lo hace posible.

Las cifras del Sínodo de África

Cerca de 400 personas trabajarán en la II Asamblea Especial para África del Sinodo de Obispos

Padres sinodales de los cinco continentes así como participantes de distintas religiones estarán presentes en la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos que se realizará del 4 al 25 de octubre con el tema “La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz”.
Será la segunda asamblea sinodal dedicada a este continente. La primera se realizó en 1994. Participarán 244 padres sinodales de los cuales 288 son obispos. Están distribuidos de la siguiente man era: 79 participarán ex officio, 129 serán electores y 36 de nombramiento pontificio.
Según reveló esta mañana en un encuentro con los periodistas el arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los obispos entre ellos habrá 33 cardenales, 75 arzobispos 120 obispos, ocho religiosos elegidos por la Unión de Superiores Generales.
En cuanto a los cargos, habrá 37 presidentes de Conferencias Episcopales, 189 Obispos Ordinarios 4 coauditores, 2 auxiliares y 8 arzobispos eméritos.
Estarán presentes 25 jefes de dicasterio de la Curia Romana, así como los 14 cardenales africanos. Participarán también los presidentes de las conferencias Episcopales, nacionales, regionales y reuniones internacionales.
De los padres sinodales, 197 provienen de África. Los 47 restantes vienen de los otros continentes: 34 de Europa, 10 de América, do s de Asia y uno de Oceanía. Entre ellos están los presidentes de las conferencias episcopales de otros cuatro continentes que al inicio de los trabajos se dirigirán a la Asamblea.
Para los trabajos sinodales están previstas 20 congregaciones generales y nueve sesiones de círculos menores, divididas en tres idiomas oficiales: francés, ingles y portugués.
Con el fin de contribuir al buen desarrollo de las labores sinodales, enriqueciendo la reflexión con sus testimonios estarán presentes en el Sínodo 29 expertos, 19 hombres y 10 mujeres, así como 49 oyentes, 29 hombres y 20 mujeres.
Acogiendo la invitación del Papa Benedicto XVI, participarán de la Asamblea Sinodal tres invitados especiales:
Se trata de Su Santidad Abuna Paulos, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo Etíope, de Rudolf Adada, ex jefe de la Joint Unietd Nations/ African Union Peackeepi ng Mission para Darfur, que se referirá a los esfuerzos de paz en la región de Darfur, y de Jaques Diouf, de origen musulmán, director general de la FAO, que informará sobre los esfuerzos de la FAO para garantizar la seguridad alimenticia en África.

Lo que el Consejo de Estado dijo sobre la ley del aborto

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 26 de septiembre el Proyecto de la nueva ley del aborto. Pocos días antes se hacía público el dictamen del Consejo de Estado, que tiene un carácter consultivo. Del dictamen solo se ha destacado que el Consejo estima la constitucionalidad de una ley de plazos; pero no es menos cierto que advierte la necesidad de hacer una serie de cambios, que en su mayoría el proyecto aprobado por el gobierno no ha recogido.

Sede del Consejo de Estado

 Es destacable que ha sido la Comisión permanente del Consejo, y no su totalidad, quien ha elaborado el Dictamen –al ser solicitada la ley por trámite de urgencia–; provocándose así un hecho sin precedentes.

 El Consejo dice explícitamente que no pretende hacer ninguna valoración ética ni política, sino meramente jurídica y de oportunidad. Su dictamen recoge la jurisprudencia emitida por el Tribunal Constitucional en la que se afirma que el nasciturus es un bien jurídico que merece la protección del Estado, argumento reiterado en la Sentencia 212/96 del Constitucional. Otras sentencias han mantenido que a pesar de todo el feto humano no es un titular de derechos (Sentencias 212/1996 y 116/1999).

 El Consejo de Estado ha dado finalmente por constitucional –a diferencia del otro dictamen del Consejo Fiscal– la regulación del aborto mediante una ley de plazos, pero al mismo tiempo afirma que no hay un derecho al aborto ni en la legislación europea ni en nuestro marco jurídico. El Tribunal Europeo de derechos humanos ha rehusado pronunciarse al respecto. Por tanto es evidente que el Consejo de Estado rechaza explícitamente la consideración del aborto como un derecho humano de la mujer.

 Reducir el plazo

 El Dictamen considera oportuna una nueva ley del aborto habida cuenta de que la legislación vigente es ampliamente incumplida. Esta regulación puede ser una ley de plazos –tal y como propone esta ley–, pero el Consejo se atreve a afirmar que tal ley no va a solucionar el problema del aborto. La futura ley otorga libertad para practicar el aborto hasta la semana 14 y hasta la 22 en caso de riesgo de la vida o salud de la mujer o graves anomalías en el feto. El Consejo de Estado ha pedido que se redujera el margen de 14 semanas a 12 por ser éste el plazo que reconocen otras legislaciones europeas. Pero el proyecto definitivo del gobierno mantiene el aborto a petición durante las 14 semanas.

 Respecto del aborto en menores, entre 16 y 18 años, el Consejo de Estado recomienda que los padres tengan conocimiento y capacidad de asesoramiento a sus hijas en tan vital decisión. Tampoco se ha atendido a esta demanda del Dictamen.

 En cuanto al derecho a la objeción de conciencia, el Consejo reitera que está tutelado en la Constitución Española como un derecho fundamental: “En relación con el aborto el Tribunal Constitucional ha declarado expresamente que el derecho de objeción de conciencia existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución”

 El proyecto de ley establece que si después de la semana 22 se detectara una grave anomalía del feto, solo un comité clínico podría autorizar el aborto. El proyecto remitido al Consejo excluía de tal comité a los médicos contrarios a la práctica del aborto. El Consejo de Estado afirma que esto sería una discriminación por razón de opinión.

 Finalmente, el proyecto del gobierno establece que el comité clínico estará formado por un equipo pluridisciplinar de personas expertas en diagnóstico prenatal, y que una vez confirmado el diagnóstico por el comité, será la propia mujer la que decida sobre su intervención.

 En cuanto al procedimiento el Consejo de Estado considera de especial relevancia la falta del Informe del Consejo General del Poder Judicial, y la citada opinión del Consejo Fiscal que considera esta ley inconstitucional por desproteger la vida del nasciturus.

 La futura ley contempla la enseñanza de la educación sexual. El Consejo de Estado reconoce el derecho constitucional de los padres al tipo de educación moral y religiosa de los hijos, pero estima que tal derecho no es incompatible con una educación sexual pública. El Dictamen insiste en que tal educación ha de tratarse desde un punto de vista científico, sin intentos adoctrinadores y sin que se incite a la promiscuidad precoz.

 Información a la gestante

 El Consejo de Estado propone que la información que se dé a la gestante debería fomentar la “opción libre e ilustrada sin promover particularmente el aborto”, como ha aconsejado la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa. La información que debe recibir la mujer que se plantea abortar debe contemplar las posibilidades de seguir adelante con el embarazo buscando el bien para ella y para el nasciturus. En la redacción final del proyecto de ley se dice que “se informará a la mujer específicamente sobre las consecuencias médicas, psicológicas y sociales que conlleva continuar el embarazo o su interrupción”.

 El Dictamen critica el uso de expresiones ambiguas como “perspectiva de género”, así como definiciones de “salud” que se extienden semánticamente hasta incluir factores sociales, ajenos al sentido originario del concepto de salud. También ha echado de menos la alusión de referencias jurídicas internacionales como el Convenio de Oviedo, especialmente defensor de la dignidad del embrión humano. Por otra parte, el Consejo habla de la utilización de otras citas referentes al Parlamento Europeo de un modo confuso e impreciso.

Respecto a la punibilidad de actuaciones ilegales, refiere los instrumentos adecuados para que la mujer no sea objeto de sanción, si bien no anula las posibles penas de profesionales de la salud que incumplan con la legalidad.

Las poderosas razones de una manifestación

 En la mañana de hoy, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ha hecho pública la nota con la que informa de los trabajos iniciados el pasado día 28. Desde la celebración del Año sacerdotal hasta la crisis económica, pasando por la situación que se vive en Honduras o la educación en España, la Comisión Permanente reflexiona sobre cuestiones de la vida de la Iglesia en España. Sin lugar a dudas, una de las cuestiones más urgentes que la sociedad española tiene planteada en este momento es la reforma prevista de la Ley del Aborto.

 Esta reforma ha hecho que las múltiples iniciativas que existen en España con relación a la protección y defensa de la vida humana hayan ido adquiriendo la forma de una red bien trabada de iniciativas sociales, culturales y políticas a favor de la cultura de la vida. Una de estas iniciativas es la manifestación que en defensa del derecho a la vida se ha convocado para el próximo día 17 de octubre en Madrid. Ésta es una iniciativa ciudadana que los obispos consideran legítima y conveniente. Según explica la Nota, los fieles laicos responden adecuadamente al desafío planteado por este proyecto de ley, haciendo uso de su derecho a manifestarse pacíficamente para expresar su desacuerdo, dado que  supone un serio retroceso en la protección del derecho a la vida de los que van a nacer, un mayor abandono de las madres gestantes y un daño irreparable para el bien común.

 Está claro que la manifestación del 17 de octubre nace del impulso de la sociedad civil. Lo que hoy han hecho los obispos, con libertad y valentía, es reconocer sus poderosas razones y su oportunidad histórica.