30 diputados y senadores del PP confirman su participación en el 17-O

Cargos electos y militantes confirman su asistencia a una marcha que no quiere color político sino defensa ciudadana del derecho a vivir.

 Hasta el momento una treintena de diputados y senadores del Partido Popular han confirmado a Europa Press su asistencia a la manifestación del próximo 17 de octubre en Madrid.

Muchos parlamentarios explicaron a EP su intención de acudir a la convocatoria, aunque todavía no lo podían confirmar por motivos de agenda. Por el contrario, otros indicaron que respetan la manifestación pero que no acudirán porque su forma de expresar el rechazo al proyecto de ley del Gobierno es con su voto en contra en el Congreso.

El primer dirigente popular en confirmar su asistencia fue el ex ministro del Interior y cabeza de lista del PP en las pasadas elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, quien calificó de “aberración” que el aborto pueda ser considerado un derecho.

El líder del PP, Mariano Rajoy, ha animado a los militantes de su partido a acudir a la manifestación pero ha explicado que él no participará por el deseo de los organizadores de no politizar la concentración.

Las asociaciones organizadoras han convocado una manifestación sin color político, una marcha de ciudadanos en defensa del derecho a vivir, por lo que invitan a todas las personas que estén contra del aborto, independientemente de su ideología política.

La manifestación arrancará a las 17.00 horas en la Puerta del Sol y finalizará en la Puerta de Alcalá.

La verdadera entrevista del cardenal Castrillón sobre el caso Williamson

Las declaraciones originales en español
La traducción y adaptación de una entrevista concedida por el cardenal Darío Castrillón Hoyos sobre el caso del obispo negacionista Richard Williamson, miembro de la Fraternidad de San Pío X, a un periódico alemán ha provocado interpretaciones contradictorias en medios de comunicación de todo el mundo.
Según ha explicado el hasta hace poco presidente de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”, nunca hizo algunas de las aclaraciones que los órganos informativos han interpretado al leer la entrevista que publicó el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, el 25 de septiembre.

Texto original en español de la entrevista.

–En Alemania, usted ha sido fuertemente criticado…
–Cardenal Díaro Castrillón: ¿En Alemania? ¿Quién me criticó en Alemania ? Yo no tengo conocimiento de eso.
–Se le señaló como el principal responsable de lo ocurrido a comienzos de este año en torno al obispo Richard Williamson?

–Cardenal Díaro Castrillón: Lo que se haya dicho no me interesa en absoluto. Para mí es simplemente una señal de la mala información en un país, una prensa y una opinión pública que yo he considerado respetables. Pero a l ver las reacciones de que tu me hablas, me doy cuenta de que no saben lo que dicen.

–A que se refiere con “mala información”?
–Cardenal Díaro Castrillón: Mala información es no saber de que se trata, cuál es el problema de este proceso, de este asunto; es desconocer los hechos y el Derecho eclesiástico implicado. Mala información es dejarse llevar por un torbellino mediático  o por una sensibilidad local  que los demás entendemos y respetamos.
–¿Cuál es, según su opinión, la información acertada?
–Cardenal Díaro Castrillón: Es muy sencillo.  Monseñor Marcel Lefebvre cometió un acto de rebeldía ordenando en 1988 a cuatro obispos sin el mandato pontificio. Esta es una acción cismática. Por actuar contra la ley eclesiástica, fu eron excomulgados el Obispo consagrante, Lefebvre, y los 4 obispos de la Fraternidad ordenados por él. Esa es la causa y ese es el problema que en este proceso se quiere resolver. Luego se deberán resolver otras cosas. Eso es todo. Esto es lo que quisieron solucionar los dos últimos Papas para recomponer la unidad de la Iglesia. Lo demás que se diga viene de un desconocimiento fundamental y muy grave de las intenciones y aciones   de los dos Papas. Pero dentro de la misma Iglesia hay quienes critican el hecho de que se hubiera levantado esa excomunión.

Repito que la única causa de la excomunión era la ordenación sin mandato pontificio. El obispo ordenante ya había muerto y los ordenados pedían, aún clamorosamente, como lo hicieron en Lourdes, que se retirara el Decreto de Excomunión. Al hacerlo después de amplia consulta, el Papa buscaba poner fin a un cisma. Y todos los ob ispos católicos debemos estar con el Papa, sobre todo en una materia tan fundamental  como es la unidad de la Iglesia.
–¿Cuál fue exactamente su papel en el proceso de reconciliación con los lefebvrianos?

–Cardenal Díaro Castrillón: Después de las ordenaciones ilegítimas, entre 1988 y 2000, no hubo diálogos entre Roma y la Fraternidad. El último dialogo llevado a cabo por el entonces cardenal Ratzinger y monseñor Lefebre, que terminó con un protocolo firmado por Lefebvre, se interrumpió de inmediato y la ruptura fue seguida, precisamente, de las ordenaciones ilegítimas. Desde 1988 hasta el año 2000 se interrumpieron todos los diálogos. Sólo se reanudaron en el año 2000  y se inició un nuevo proceso seguido, muy de cerca, por el cardenal Ratzinger, entonces miembro de la Comisión “Ecclesia Dei” . En 2001, en consistorio presidido por el Santo Padre, todos los cardenales presentes aceptaron el proceso para la entrada en comunión de los lefebvrianos. En la presentación al consistorio, con base en una nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se dijo que los hermanos excomulgados no tenían un carácter herético o cismático. Eran sí el producto de una acción cismática. En cuanto a su relación con el Concilio Vaticano II, se expresaron las dificultades sobre el texto de algunos documentos y sobre todo de algunas interpretaciones del Concilio. Las dificultades mayores se referían  al decreto sobre libertad religiosa y al ecumenismo.
–¿Y quñe papel tuvo la Curia en este proceso?
–Cardenal Díaro Castrillón: Hay que tener una idea muy clara de lo que es la Curia. No es una serie de instituciones que condicion an al Papa. Es, por el contrario,  un conjunto de instituciones y personas que le sirven al vicario de Cristo y sucesor de Pedro en su solicitud por el bien de todas las iglesias del mundo. La decisión y  guía única es la suya. A él se le informa, y él decide. Así pues, el Papa siempre se mantuvo informado, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. Diferentes dicasterios, en reuniones interdicasteriales, contribuyeron positivamente al desarrollo del proyecto.

Luego llegó un momento en que, para avanzar en el proceso, los lefebvrianos pusieron dos condiciones: la primera, que se reconociera el derecho a todos los sacerdotes del mundo a celebrar la Misa en el rito de San Pío V; y la segunda, que se levantara el decreto de excomunión. Eran condiciones para entrar en diálogos posteriores, sobre todo, de carácter doctrinal. Si no se conoce este punto, no se entiende, no se puede entender el proceso.
–¿Comparte usted las posiciones de la Fraternidad San Pío X?
–Cardenal Díaro Castrillón: En relación con el levantamiento de la excomunión, ellos tienen un punto de vista que yo no comparto, pero que desde su punto de vista subjetivo, podría ser aceptable. Ellos creen defender la verdad, la santa tradición y arguyen que no pueden ser excomulgados por defender la verdad. Por eso no aceptaron la excomunión. Una vez, hablando yo con monseñor Fellay, le dije: Si nosotros aceptamos el aspecto subjetivo de sus convicciones, ustedes también deben aceptar que nosotros objetivamente creemos que la excomunión sí es válida porque las ordenaciones fueron realizadas contra un precepto claro de ley y la tradición de la Iglesia y hacerlas sin mandato trae consigo la pena de la excomunión. E innegablemente se rompió en materia grave una ley fundamental de la Iglesia.
–¿Durante esas cavilaciones nunca se planteó la pregunta si sus decisiones podrían tener consecuencias políticas? ¿Dónde están los límites entre los intereses públicos y las disputas eclesiásticas?

—Cardenal Díaro Castrillón: Quitar la excomunión a cuatro obispos, excomulgados por haber sido ordenados sin mandato pontificio, no es una acción política del Santo Padre sino un ejercicio de su autoridad religiosa suprema, en un acto de misericordia, dentro de la Iglesia. Es un problema teológico pastoral. Cosa muy distinta es la intervención de la Iglesia en la esfera política.  Ese es un problema teológico que ha sido estudiado ampliamente por la Iglesia católica. Una cosa es la iluminación que se obtiene a través de la revelación para el manejo de un asunto, y otra cosa es el manejo mismo de los asuntos públicos y la interferencia de diferentes grupos en este manejo. Un obispo que tiene esto claro no debería poner problemas.

–¿Eso quiere decir entonces que la Iglesia sí dispone de instancias para juzgar las acciones de personajes como Williamson?
–Cardenal Díaro Castrillón: Sí, hay una doctrina clara. Sin embargo, yo en eso no entro, pues mi trabajo no es juzgar a un hermano obispo; ese es un deber de la Congregación de Obispos y de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ésta debe decidir si alguien está afirmando cosas que no corresponden a la fe  católica como es interpretada por la Iglesia.

–¿Y cómo reacciona la Iglesia a declaraciones antisemitas o a la negación del Holocausto?
–Cardenal Díaro Castrillón : El rechazo por parte de la Iglesia a la injustísima violencia a que fue sometido el pueblo hebreo es absolutamente claro. Y sin duda este rechazo estriba en un punto de vista moral. El atroz genocidio racista es un inmoral atentado contra la humanidad.
–Y entonces, ¿por qué no se detuvo el levantamiento de la excomunión de Richard Williamson?

–Cardenal Díaro Castrillón: No, no es así, perdóneme. La excomunión que pesa sobre él se debe exclusivamente a su ordenación episcopal ilegítima y no a sus juicios, teorías o afirmaciones sobre el Holocausto. Con el parecer afirmativo  de los cardenales en un consistorio, el Papa decidió levantar la excomunión en que estaban estos obispos por una única razón fundamental: un acto de caridad para consolidar la unión de la Iglesia. ¡Cualquier otra cosa que se diga es un error contrario a la verdad!
–Pero hay opiniones contrarias dentro de la misma Iglesia.
–Cardenal Díaro Castrillón: Efectivamente ha habido en la Iglesia, no tanto posiciones contrarias, cuanto reacciones críticas. El mismo Santo Padre, en su carta al episcopado mundial sobre el tema, ha hecho claras alusiones. El Papa no está solo. Lo acompaña prácticamente la totalidad del episcopado mundial. No ha obrado con desconocimiento de las cosas, sino con un gran conocimiento de causa. Que a esto se sumen otros factores es una cosa distinta.
–Eso es justamente lo que quiero decirle. Se sumaron otros factores, en especial las declaraciones polémicas de Williamson. ¿No cree usted que el Papa, de haber conocido las declaraciones de Williamson, habría debido por lo menos postergar la divulgación del decreto de excomunión?
–Cardenal Díaro Castrillón: Yo no soy una persona que se atreva a formular hipótesis  o expresar opiniones sobre qué haría o no debería hacer el Papa. Yo me refiero a lo que hizo y a qué  tipo y calidad de información tenía en el momento en que lo hizo. Y en ese momento ninguno de los que estábamos involucrados en el asunto teníamos conocimiento de las declaraciones del obispo Williamson. ¡Ninguno de nosotros! |Y ninguno de nosotros estaba en la obligación de saberlo!

–Pero Williamson ya era conocido desde hace veinte años. En 1969, también hizo declaraciones condenables en relación con el Holocausto.

–Cardenal Díaro Castrillón: No, no, no. Hay que ser preciso. No hay que olvidar que en ese entonces Williamson era un joven obispo ordenado sin permiso, actuando por fuera de la Iglesia y sin condiciones jurídicas de legitimidad. Y en 1989, ese joven obispo expresó en Canadá opiniones en relación con un libro que pretendía hacer un análisis histórico del Holocausto que hoy muchos no compartimos. Pero en esa época ese libro no tenia por qué conocerlo todo el mundo. Nadie está obligado a conocer todos los libros publicados, aún sobre temas importantes.

–Pero lo que dijo Williamson en 1989 fue claro: “Ningún judío fue asesinado en cámaras de gas (…), son mentiras, mentiras, mentiras, (…) los judíos inventaron el Holocausto”. Usted fue Presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano, ndt.), en América Latina el nombre Williamson era ilustre por las controversias que lo rodeaban. ¿Aun así insiste en afirmar que no sabia nada de él?
–Cardenal Díaro Castrillón: En el CELAM ni como director de Departamento, ni como secretario general,ni como presidente oí mencionar jamás el nombre de Richard  Williamson. Conocí su nombre y supe quién era en el año 2000 cuando, para conocerlos, invité a los obispos lefebvrianos a mi casa en Roma. Lo que sí le puedo decir es que durante el largo percurso de los diálogos, ningún organismo de la curia, ni la Congregación de Obispos, ni la Secretaría de Estado, ni las nunciaturas en los países interesados, ni el episcopado canadiense ni el alemán, el suizo, el francés, el austríaco o el holandés, ni una sola carta de un fiel laico dieron el más mínimo informe a la Comisión Ecclesia Dei, competente para el asunto de los diálogos, ni al Santo Padre,  ni a mi humilde persona que realizaba muy directamente el diálogo con monseñor Fellay. Nadie nos dijo nada con relación a negación o minimización del Holocausto por parte de monseñor Williamson.
–¿Tampoco en enero de este año?
–Cardenal Díaro Castrillón: Lo que entiendo es que la televisión sueca lo entrevistó el 1 de enero de este año con motivo de una ordenación diaconal. De esa entrevista y de las declaraciones de Williamson sólo me vine a informar el 5 de febrero, día en que la nunciatura informó a la Secretaría de Estado sobre dicha entrevista y el excelentísimo sustituto de la Secretaria me transmitió la información en sobre que conservo, con sello, fecha 5 febrero 2009.
–Pero según fuentes internas del Vaticano, se dice que en los días anteriores al 21 de enero un fax llegó al Vaticano advirtiendo sobre las declaraciones de Williamson.
–Car denal Díaro Castrillón: No, un momento, que nos quede claro: la noticia oficial fue el 5 de febrero. Lo que yo sí me he preguntado muchas veces es por qué razón, si la entrevista se hizo el 1 de enero, solamente se publicó  el día 21. Es decir que se esperó hasta que el decreto, cuyo estudio era secreto, fuera firmado el 14 de enero. ¿Por qué  sólo entonces se dio a conocer la entrevista?

–¿Qué cree usted?

–Cardenal Díaro Castrillón: A mí no me gusta especular. Yo obro objetivamente, no pienso ni bien ni mal de las personas sin antes tener una absoluta seguridad. Yo juzgo sólo con base en hechos. Y el hecho es que la opinión pública fue informada y golpeada sólo en ese preciso momento.
–Pero el golpe más grande lo dio el mismo Williamson diciendo lo que dijo sabi endo que el decreto de excomunión se aproximaba.

–Cardenal Díaro Castrillón: No, Williamson no necesariamente era consciente de ello. Él no participaba directamente en los diálogos con Roma. Monseñor Fellay quiso mantener personalmente la representación de la Fraternidad y en la mayoría de los diálogos él estuvo sólo. Yo generalmente estuve acompañado por  algún oficial de mi Comisión. Naturalmente algunos pasos del proceso se realizaban en privado con las autoridades de la Santa Sede. Posteriormente se informaba a monseñor Fellay. Ellos sólo sabían que el caso estaba en estudio. Después de un largo y cuidadoso estudio del tema de la excomunión, cuando ya el decreto de levantamiento estaba aprobado por el Santo Padre y firmado por el cardenal Re, el 14 de enero del 2009, recibí del mismo cardenal el texto firmado y, en m i casa, lo consigné a monseñor Fellay  pidiéndole que él informara a los otros tres obispos de la Fraternidad. Sólo entonces supieron ellos que a partir del 21 de enero estarían libres de la excomunión, y se les pidió que conservaran el secreto hasta el día 24, cuando se publicaría oficialmente el Decreto. Si alguien en Alemania o en cualquier otra parte del mundo está diciendo otra cosa está mintiendo, sea por maldad o  sea por ignorancia.
–Pero aparentemente Fellay conocía las declaraciones hechas por Williamson a la televisión, pues el 21 de enero envió una carta a la cadena sueca para impedir la publicación de la entrevista.

–Cardenal Díaro Castrillón: De eso no tuve ningún conocimiento.
–¿Y usted no lamenta que Fellay, en vez de enviar esa carta a Suecia, no lo hubiera puesto a usted en conocimiento de las declaraciones de Williamson para evitar que se desatara tal controversia?
–Cardenal Díaro Castrillón: Yo lamento no conocer muchísimas, muchísimas cosas. Y entre las muchísimas cosas que lamento no conocer, lamento eso.
–Williamson cuenta haberlo conocido a usted en un almuerzo.
–Cardenal Díaro Castrillón: Sí. Poco después de que el Papa me nombrara presidente de la Comisión Ecclesia Dei, vi un día desde mi despacho en la Prefectura del Clero a un grupo de personas vestidas de sotana en pleno verano. Le pedí a mi secretario que averiguara quiénes eran. Me dijo que eran los lefebvrianos. Yo los invité a mi casa, y ellos aceptaron venir.
–¿Y qué impresión le dejaron ?
–Cardenal Díaro Castrillón: Era gent e buena, pero quizá demasiado fijada, casi obsesivamente, en una sola cosa: en afirmar que la fuente de todos los males de la Iglesia y del mundo era la reforma del rito de la Misa después del Concilio. Yo no había organizado ese almuerzo para discutir con ellos, simplemente quería conocerlos. Y entonces para amenizar el rato decidí bromear diciéndoles que a mí me gustan mucho las lenguas y que si tuviera que elegir una lengua para celebrar  la eucaristía escogería el arameo, que es la lengua de Cristo. Les dije que no sabía quién había tenido la mala idea de cambiar la lengua de Cristo por la lengua de los perseguidores. Fue un mal chiste, evidentemente.
–¿Ellos qué dijeron?
—-Cardenal Díaro Castrillón: Nada. Yo pasé inmediatamente a otro tema. A ese encuentro le siguieron diálogos puntuales que llevaron a un primer encuentro con Juan Pablo II y a otro más con Benedicto XVI en agosto de 2005.

–¿Cómo recuerda a Williamson esa vez que lo conoció?
–Cardenal Díaro Castrillón: Me pareció una persona  honesta, pero con un corte muy particular. Supe que no era un tonto, pero me pareció un tanto obsesivo y muy cabeciduro.

–¿A qué cualidad se refiere exactamente con “honesto”?
–Cardenal Díaro Castrillón: A un hombre que dice lo que piensa. Williamson no me pareció una persona que tratara de engañar. Me pareció un hombre sencillo, tal vez muy extremo en sus posiciones. Pero, en fin, un hombre de fe simple y sincera.
–¿En el Vaticano nadie conoció las declaraciones de Williamson antes del 5 de febrero? ¿Usted sabe qué significa la palabra Vaticano? Pue s aparentemente un conjunto de instituciones mal comunicadas entre ellas.

–Cardenal Díaro Castrillón: ¿Sabe cuántos somos? Somos muchísimos. Estoy seguro de que muchos, como yo mismo, no tenían la menor idea de lo que había emitido un canal sueco o de lo que había dicho Williamson, hace veinte años, en Canadá. Parta de la siguiente base: en 1989 yo era obispo de Pereira. Un pobre obispo de Pereira sumergido en el trabajo con su ciudad, sus campesinos, sus indígenas, con una buena parte de su diócesis en selva virgen, qué se va a enterar de lo que afirmaba en otro lugar un obispo  que yo  ni siquiera conocía, aunque a monseñor Lefebvre sí lo conocía porque una hermana suya vivía con su esposo en Pereira y monseñor Marcel la visitaba algunas veces.

–¿Un viejo amigo?
–Carde nal Díaro Castrillón: Un amable conocido. En su última visita, informado por su hermana, le pregunté a ésta si, dada la gravedad de los problemas con Roma ya existentes, consideraba útil que yo tuviera una conversación con él. Ella me dijo que no. Así, cuando él regreso a Pereira ni siquiera lo vi.

–Pero hasta el vocero del Vaticano lo señaló públicamente a usted.
–Cardenal Díaro Castrillón: Es cierto que el padre Lombardi hizo en público un falso juicio temerario ante una periodista, pero también es cierto que se retractó públicamente. Y él a mí me pidió excusas. Es importante reiterar que en ese momento él no había obrado por petición del Papa, como su vocero.
–¿Y las acusaciones que hace Ebberhard van Gremmingen?
–Cardenal Díaro Castrillón: No sé quién es.
–El director de Radio Vaticano para Alemania, cuyas afirmaciones en los últimos meses no lo han dejado a usted muy bien parado ante la opinión pública alemana.
–Cardenal Díaro Castrillón: No me parece raro que si el llamado ‘”vocero” del Papa, el padre Lombardi, hizo un juicio equivocado, su subalterno Gremmingen, dócilmente lo haya repetido.
–El cardenal Re expresó haberse sentido engañado por usted.
–Cardenal Díaro Castrillón: Que yo sepa, el cardenal Re nunca ha dicho que se sintió “engañado” por mí. Pero yo sé muy bien  qué palabras usó, según la prensa, para referirse a mí persona en forma poco delicada. Por tal razón le escribí una carta diciéndo le muy claramente que si alguien había debido estar al tanto de las controvertidas declaraciones de Williamson era él.
–¿Por qué él?
–Cardenal Díaro Castrillón: Por dos sencillas razones: primero, porque él trabajó muchos años en la Secretaría de Estado y en ella estaba precisamente  cuando sucedieron los hechos. Sobre los casos notables las Nunciaturas informan a la Secretaría de Estado. Y en segundo lugar, porque Williamson es un obispo y la Congregación de Obispos, de la que el cardenal Re es prefecto, es el organismo que, en la Iglesia, hace el seguimiento de la vida de los Obispos.
–A su colega en la Comisión “Ecclesia Dei”, monseñor Camille Perl también se le han hecho recriminaciones.
–Cardenal Díaro Castrillón: No, yo no veo la responsa bilidad en él. Pero a mí en todo caso no me gusta establecer así, a priori, responsabilidades. Si me atrevo a señalar al cardenal Re, lo hago por una sola razón: porque orgánicamente su despacho está encargado de conocer lo que dicen los obispos o los medios en relación con los obispos.
–¿Y qué le diría usted a quienes suscriben a los monseñores Filoni y Mamberti una porción de la responsabilidad?
–Cardenal Díaro Castrillón: Monseñor Dominique Mamberti no tiene ninguna responsabilidad porque él está al frente de la Sección que se encarga  de las relaciones con los Estados y eso no entra en la órbita de su competencia. Monseñor Filoni, durante el período más intenso de los diálogos no estaba aún en la Secretaría de Estado. Podría haber tenido  conocimientos de archivo sobre Williamson, pero yo no creo. Porque, ¿quién era Williamson? Era una figura insignificante. Un seminarista que tenía fe en Lefebvre , a quien, siendo muy joven, éste lo ordenó sacerdote .
¿Quién iba a saber algo sobre él? Nadie. ¡A nadie le interesaba!

–Pero sí les interesaba a los medios desde hace tiempo.

–Cardenal Díaro Castrillón: Eso lo he oído repetir muchas veces, pero en Colombia, antes del escándalo, jamás oí a ningún medio hablar de eso.
–Pero no estamos hablando de los medios colombianos.
–Cardenal Díaro Castrillón: En Italia tampoco se habló de ello,  jamás oí hablar a ningún medio acerca de eso. Es muy fácil decir ciertas frases que son peligrosas. Por supuesto, otra cosa pudo ocurrir en Canadá por otro tipo de intereses.
–Pero tampoco hablo de los medios italianos, ni de los hebreos. Me refiero a los medios alemanes que están muy bien informados y han seguido a Williamson por un buen tiempo. La revista Der Spiegel, por ejemplo, publicó antes de lo sucedido en enero un informe extenso en que se refirió a declaraciones públicas de Williamson relacionadas con el Holocausto. ¿Cómo es posible que en el Vaticano nadie lea Der Spiegel?
–Cardenal Díaro Castrillón: No entiendo la pregunta porque creo que ninguno ha afirmado que en el Vaticano nadie lea Der Spiegel. Es quizá posible que la sección alemana de la Secretaría de Estado lo haya conocido, pero sobre eso no tengo información y, además, conozco lo reducido del
personal con relación al ingente trabajo de esa sección.
–¿ Se le ocurre algún nombre?
–Cardenal Díaro Castrillón: No.

–¿Ha visto afectada su relación con el Papa después de este escándalo?
–Cardenal Díaro Castrillón: Sí claro: ¡para bien! Siempre hemos trabajado codo a codo. No sólo le tengo la veneración de la fe por ser el Vicario de Cristo, sino también la veneración por su persona, por lo que él significa como teólogo de primera categoría en la Iglesia y por lo que él significa para mí como defensor de la fe y como un amigo que siempre me tuvo confianza. Y eso no ha cambiado, sino que, por el contrario, nuestro afecto se ha fortificado.
–¿Qué opina de la reestructuración dada a la Iglesia después del Motu Proprio del Papa emitido en julio?

–Cardenal Díaro Castrillón: Veo algunas cosas muy claras y otras no tanto. Claro es, por ejemplo, el hecho de que al conocerse más ampliamente críticas a la Iglesia, al Concilio Vaticano II que tocan el campo teológico aunque tales críticas provengan de individuos y no se puedan considerar  oficiales de la institución “Fraternidad San Pío X”, es natural que se exija un diálogo directo con la Doctrina de la Fe. Hay, sin embargo,  otros aspectos pastorales relacionados con sacerdotes y fieles que deben ser tratados para poder llegar  a una plenitud de comunión con el pensamiento de la Iglesia y, en especial, con el jefe visible de ésta que es el Vicario de Cristo. Hay  aspectos litúrgicos
que no pueden pasar a segundo plano.
–En una entrevista publicada en marzo en El Tiempo, usted dice que la existencia de cámaras de gas no es un problema moral, si no un problema histórico. Explíquese.
–Cardenal Díaro Castrillón: No, no, no… ¡Yo no dije eso!
–Pero si así aparece en la entrevista.
–Cardenal Díaro Castrillón: ¡Cuántas cosas lee uno  en entrevistas supuestamente personales que son exactamente lo contrario de lo que uno ha dicho! La cosa es muy sencilla: el genocidio atroz del que fue víctima el pueblo hebreo es un acto que obviamente cae en el campo moral, la tortura es un acto moral, no hay la menor duda. Pero decir que no mataron a diez sino a cinco, no es un juicio moral, es un error histórico.
–Pero Williamson niega la Shoá
–Cardenal Díaro Castrillón: No la niega, la reduce. Yo no conozco un pronunciamiento de él en que niegue el genocidio. Él lo que hace es reducir lo, minimizarlo. Y esa es una consideración histórica. El problema moral es exclusivamente el genocidio en sí y más aún si presenta el agravante racista. Es que ni siquiera a una sola persona se la puede meter en una cámara de gas porque también ese sería un crimen inadmisible y repudiable. No se puede. Por todo esto es absolutamente inaceptable el reduccionismo frente al Holocausto.

–Pero hacer declaraciones, como Williamson, en la consciencia de que éstas causarán daño a una persona o a un grupo de personas debe ser juzgable desde un punto de vista moral.

–Cardenal Díaro Castrillón: Eso lo aceptó el mismo Williamson. Yo hablé con él, y él pidió perdón a las personas, a los familiares de las víctimas y a las instituciones por cualquier mal causado por sus declaraciones. Sus disculpas fueron insuficientes.
–¿Y qué habría hecho el Vaticano si Williamson hubiera negado y no sólo minimizado el Holocausto?
–Cardenal Díaro Castrillón: El negacionismo no toca la esencia de la Iglesia. Es un lío, un problema que, como cualquier otro, se puede solucionar. Es un problema que haya gente que no se pronuncie y rechace el terrorismo, es un problema que haya gente que se quede callada frente al homicidio culpable,  que haya gentes que aconsejan, practican o defienden el aborto.
–¿Y cómo actúa la Iglesia ante estos “problemas”?
–Cardenal Díaro Castrillón: Llama la atención, presenta la doctrina y, si es necesario, impone sanciones. En el caso de Williamson hay que esperar, pues él aún no está en plena comunión con la Iglesia. Hoy su autoridad es la Fraternidad pero cuando llegue el momento, la Iglesia podría, por ejemplo, prohibirle predicar por no demostrar la sensatez necesaria para ser predicador.
–¿Qué habría hecho si hubiera conocido las declaraciones de Williamson antes del debacle en los medios?

–Cardenal Díaro Castrillón: Como él no está en plena comunión no nos toca a nosotros reprenderlo o castigarlo. Le toca a monseñor Fellay, que es su superior, Y Fellay lo hizo.
–¿Volvería usted a hacer lo mismo que hizo en el caso de los lefebvrianos?
–Cardenal Díaro Castrillón: ¡Exactamente lo mismo! En cuanto a la excomunión. Yo estaba trabajando en un problema específico, que era el de cuatro obispos ordenados sin permiso. Nada más.

–¿Cómo se siente después del escándalo?
–Cardenal Díaro Castrillón: Me siento momentáneamente fastidiado. Pero el fastidio me pasa a mí muy rápidamente, pues soy un hombre que siempre mira hacia el futuro. Yo siempre me digo: “mi cuarto de hora” de responsabilidad en este empeño ya terminó. Mis ojos, mi espíritu y mi corazón van hacia el nuevo cuarto de hora que me da el Señor. Por haber cumplido 80 años miro al largo “cuarto de hora” de mi larga vida sacerdotal y episcopal. Fui presidente de “Ecclesia Dei”, me interesa la Iglesia y haré todo lo que sea posible para la plena unidad de la misma y pondré mi interés en su santificación, también con la riqueza maravillosa de sus antiguos ritos y tradiciones. En este momento ya tengo mi cabeza metida en el nuevo cuarto de hora.
–¿Siente que la opinión pública lo ha maltratado?

–Cardenal Díaro Castrillón: Yo me he metido mucho con los medios. Sé que una de las enfermedades del periodismo es la “chiva” con controversias y víctimas. Y por eso yo tengo una epidermis de cocodrilo para soportar golpes cuando me ha tocado el turno, pero esas cosas no me afectan. Nunca se me ha ocurrido pedir retractaciones porque es inútil: la verdad se abre campo. Y la única verdad, sobre el tema de la controversia actual, es lo que le acabo de decir.

50 años de Manos Unidas, cristianas contra el hambre y el subdesarrollo

Entrevista con su presidenta, Myriam García Abrisqueta

 La emoción se reflejaba en el rostro de Myriam García Abrisqueta en la mañana de este miércoles antes de encontrar a Benedicto XVI, quien ha rendido homenaje a los cincuenta años de Manos Unidas, la organización no gubernamental creada y promovida por mujeres católicas, de la que es presidenta.
Ha venido a Roma junto a un numerosos grupo de voluntarios y junto con su obispo consiliario, monseñor Juan José Omella Omella, para presentar su obra al servicio de la Iglesia y la caridad que sólo en el año 2008 permitió financiar 305 proyectos de desarrollo integral en Áfr ica, 278 en Asia y 191 en América, por una valor de 16.765.361,85 euros, que beneficiaron a 24.721.401 personas.
En reconocimiento de esta labor, el mismo Papa ha nombrado a esta madre de dos hijos, nacida en Madrid, en 1964, reconocida experta en Arte y voluntaria de Manos Unidas desde 1999, como miembro del Consejo Pontificio “Cor Unum” (órgano vaticano que coordina la acción de las instituciones católicas caritativas).
Ademas, en días recientes, la Santa Sede anunciaba que el mismo Santo Padre la ha llamado para que participe como auditora (con derecho a voz pero no a voto) en el Sínodo de los Obispos de África que se celebrará en octubre en el Vaticano.
Un nombramiento que ella se explica por el hecho de que la organización que preside ha puesto a África en el primer lugar de sus prioridades de ayuda, e interviene siguiendo las propuestas que hace la nueva encíclica “Caritas in veritate”: promoción del desarrollo integral y auténtico en la lucha contra el hambre, e implicación de las comunidades locales en programas y decisiones.
Antes del encuentro con el Papa, los voluntarios de Manos Unidas, en su gran mayoría mujeres, han participado en una misa presidida por el cardenal Paul Josef Cordes, presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”, en la iglesia de los jóvenes de San Lorenzo, junto al Vaticano, en el que les alentó a seguir mostrando a las personas, en particular las más necesitadas, el amor de Dios a través de su labor de ayuda.
 Myriam García Abrisqueta revela el secreto que ha hecho posible unir a tantas manos para acabar con el hambre y la pobreza extrema.

 –Cincuenta años de movilización a favor de los más desfavorecidos en el tercer mundo, me sugiere preguntarle, ¿qué diferencia a Manos Unidas del resto de organizaciones no gubernamentales comprometidas en el desarrollo?
–Myriam García: Tenemos unas características propias, que marcan  mucho nuestra forma de ser como organización, desde luego.
      La primera y más importante es nuestra identidad católica. Nacimos en el seno de la militancia femenina de la Acción Católica Española, y hoy seguimos fieles a ese mismo espíritu. Nuestra integración en la Iglesia es sin reservas, tanto en el espíritu como en la letra, por así decirlo. Jurídicamente, somos una Asociación Pública de Fieles, la organización de la Iglesia española para la ayuda, la promoción y el desarrollo, y trabajamos con criterios acordes con la Doctrina Social de la Iglesia.
      También nos caracteriza el hecho de ser una organización de personas comprometidas, de voluntarios (unos 4.500), y también tenemos cierto número de técnicos, pero mantenemos ese carácter voluntario en todo lo que podemos.
      Otras características nuestras son la austeridad (cuando se analizan nuestros gastos se ve que los fondos empleados en las necesidades internas de la organización son muy pequeños) y el origen básicamente privado de los fondos que recibimos: parroquias, colegios, socios individuales… Por último, tenemos también en nuestras filas una fuerte presencia femenina, pero la verdad es que cada vez hay más hombres trabajando en Manos Unidas y no tenemos en este punto una militancia especial. Potenciemos, eso sí, el papel de la mujer en el mundo del desarrollo, porque en su figura se bas a una buena parte de la unidad familiar, de la producción agrícola básica, de la preparación y distribución de los alimentos familiares, de la higiene, de la transmisión de los valores… Esto es así en muchos lugares del mundo. Por lo tanto, es necesario tenerlo en cuenta cuando hablamos de desarrollo.
–Podría sintetizar en pocas líneas el nacimiento y la historia de Manos Unidas. Y el papel de las primeras mujeres voluntarias.
–Myriam García: Del nacimiento tal vez podríamos destacar el hecho de que algunas de las mujeres que pusieron marcha Manos Unidas estaban muy comprometidas en el ámbito internacional de los movimientos católicos, y esto jugó un papel en nuestro nacimiento. Una de las pioneras más conocidas, Pilar Bellosillo, fue presidenta la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), y fue en las reflexiones q ue hacía este organismo donde se bebió para nuestra puesta en marcha, en concreto en un manifiesto muy interesante que publicó la UMOFC en 1955, y en el que se “declaraba la guerra” al hambre. El texto tenía mucha fuerza, y todavía impacta, leído hoy. Nosotros lo leímos comunitariamente en una asamblea, a la que asistían representantes de Manos Unidas de toda España, y el ambiente creado fue muy intenso, muy especial.
      En los primeros años de Manos Unidas nos inspiró mucho también un llamamiento que hizo Pablo VI en 1969 para aliviar una gran hambruna que hubo en la India. Manos Unidas se puso en marcha para responder a esta llamada, y se encontró con una respuesta muy generosa del pueblo español.
      La generosidad con que se han acogido nuestros llamamientos nos ha acompañado ya sie mpre, sin altibajos. 
–¿En qué ha cambiado y evolucionado Manos Unidas en medio siglo? Y cómo afronta el futuro inmediato.
–Myriam García: Los cambios han sido muchísimos. Hace cincuenta años, las iniciativas que tomaban nuestras voluntarias no podían ser más sencillas, y ellas mismas preparaban manualmente los materiales publicitarios y educativos, pegando fotografías, componiendo las frases a mano sobre cartulinas, y otras muchas cosas parecidas. Después han venido la informática, la mayor complejidad del mundo, las exigencias de la contabilidad, los requisitos de la transparencia, los propios conocimientos en materia de desarrollo… Las ONGS atendemos cada día a mayores requerimientos. Nosotros hacemos frente a esas exigencias técnicas, y procuramos compaginarlas con la sencillez y la transparencia evangélicas.
–¿Sigue el espíritu de las fundadoras y las voluntarias?

–Myriam García: Los tiempos han cambiado, pero el Espíritu de las fundadoras anima a nuestras voluntarias y contratados: luchar contra el hambre en el mundo. Actualmente las voluntarias son ya no tanto amas de casa como mujeres con titulaciones superiores. Todas con una entrega admirable a la causa. Y tenemos renovación generacional con voluntarias jóvenes
–En realidad, ¿cuál es el objetivo de esta ONG?
–Myriam García: El artículo 5º de nuestros Estatutos declara que el fin de Manos Unidas es la lucha contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción, producidos entre otras, por las siguientes causas: la injusticia, el desigual reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos; de forma que el hombre sea capaz de ser por si mismo  agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual, como señalaba Pablo VI en la Populorum Progressio.
      Estos mismos fines y principios siguen vigentes y aún con más vigor dadas las circunstancias de la crisis que azota al mundo y hace sufrir más los pueblos pobres.
–¿A qué atribuye el gran prestigio y fiabilidad conseguida por Manos Unidas ante la Sociedad Española?
–Myriam García: Espero que en lo que he dicho hasta ahora se adivinen ya algunas de las causas. El estilo austero, el rigor en los presupuestos, el control de las auditorias, los valores profesados, la fiabilidad de las contrapartes con las que se trabaja… todo esto juega un papel, como también el hecho de que una buena parte de nuestra actividad se cubra con voluntarios, y el apoyo que encontramos en los misioneros. Cuando los misioneros vienen a colaborar con nosotros en nuestras campañas, la verdad es que dan testimonios maravillosos. El dinero ha de llegar al fin para el que se entregó y no perderse en vías complicadas. Imagino que un valor es también la veteranía: son muchos años trabajando, con vocación, al pie del cañón, en todas las diócesis, cerca de la gente, con gente entregada… Esta historia que te respalda hace que ya no tengas que demostrarle a la gente algunas cosas, porque ya las conocen.

Abierto el Bicentenario del nacimiento del padre Usera

Fundador de la Congregación de Hermanas del Amor de Dios
El pasado 15 de septiembre se celebró la Eucaristía de apertura del Bicentenario del nacimiento del padre Jerónimo Usera, fundador de la Congregación de Hermanas del Amor de Dios.
La Eucaristía, presidida por el obispo de Zamora, monseñor Gregorio Martínez Sacristán, tuvo lugar en la iglesia de la Casa Fundacional, en la ciudad de Toro, Zamora, España, y concelebraron 24 sacerdotes de la Diócesis de Zamora, informa a ZENIT esta congregación.
En esta celebración participaron hermanas y seglares de todas las comunidad es y obras “Amor de Dios” de España y Portugal, así como algunas hermanas misioneras en África y América que se encuentran en España en visita a sus familias.
Además de los invitados más allegados a la familia congregacional por misión, amistad y cercanía, se contó en la celebración con la presencia de autoridades civiles autonómicas, provinciales y municipales.
“Fue una fiesta sencilla pero cálida –informa la congregación–, dando inicio a las diversas actividades que tendrán lugar en toda la geografía ‘Amor de Dios’ en los 19 países por donde la Congregación está hoy extendida, profundizando en la vida y obra del padre Usera como hombre abierto a Dios y a las necesidades de los hermanos, dando juntos gracias al Señor por el don que él fue y es para la Iglesia y aprendiendo de él a comprometernos con fidelidad a favor de los hermanos más necesitados”.
La Congregación ha optado por tener la apertura oficial de este Bicentenario en Toro, como memoria agradecida a la diócesis de Zamora y al pueblo de Toro por todo el apoyo que el padre Usera recibió ahí para llevar adelante la obra que en la Iglesia hoy da continuidad al carisma fundacional que él recibió del Espíritu Santo: la Congregación de las Hermanas del Amor de Dios.
El lema de toda la celebración del Bicentenario, “Nació para hacer el Bien”, sintetiza el lema de vida del fundador: “Decir siempre la Verdad y hacer siempre el Bien”, conscientes, afirma la congregación, de que “la Verdad y la Caridad están tan entrañablemente unidas que podemos decir que no existe una sin la otra: Jesús que dijo; Yo soy la Verdad; y de él dijo Pedro: pas&oacu te; haciendo el Bien”.
El mismo día 15 y a lo largo de los meses de septiembre y octubre, la apertura de las celebraciones del Bicentenario se sucederán en las distintas realidades de la congregación.
“Es un momento de unidad espiritual en torno al padre Usera en el que rogamos a Dios que el año de celebración sea tiempo de gracia, de gozo, de compromiso y oportunidad bien aprovechada para avanzar por caminos de santidad; también, si Dios así lo quiere, que durante ella el padre Usera sea más conocido y acogido como modelo de vida cristiana, hombre de profunda experiencia del amor de Dios en su vida que sabía traducir en gestos concretos con los demás”, afirma la congregación.
Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, nace en Madrid el 15 de septiembre de 1810, en una familia de hondas raíces cristianas. Estos cimientos familiares, unidos a su bondad na tural y talento, hicieron de Jerónimo Usera un hombre de rica personalidad y sólidas virtudes, un espíritu inquieto y amante del saber, con sentido de servicio y amor a Dios, a la vez que arriesgado y generoso para ayudar a los necesitados.
Convencido de que Dios le ha elegido, se abre al amor de Dios en el silencio y la oración del Cister, a la temprana edad de catorce años. La situación política le obliga, en 1835, a cambiar la paz y armonía del claustro por la contemplación en medio de la acción solidaria y liberadora de la sociedad de su tiempo.
El rumbo de su vida está decidido. Jerónimo sabe leer el querer de Dios en los acontecimientos históricos y, movido por la fuerza interior de su experiencia cisterciense, inicia nuevos caminos de evangelización y promoción humana, en tres continentes: Europa, África y América.
El padre Usera, despues de la exclaustración pasa por muchas vicisitudes y se ocupa en diferentes trabajos: párroco rural, profesor universitario en la Universidad Central, primer misionero católico en Guinea española, párroco de Uceda, canónigo en Santiago de Cuba, deán de Puerto Rico y de La Habana.
Su personalidad profundamente religiosa y comprometida con la dignificación de la persona se revela sobre todo en la acción pastoral y pedagógico-social que desarrolló en cada uno de los lugares donde ejerció su ministerio sacerdotal.
Tuvo el gran carisma personal de acertar a movilizar y organizar grupos a favor de su gran objetivo: promover la vida cristiana de la sociedad y abrir a los pueblos un camino de desarrollo y felicidad.
Se destacan tres grupos de personas como los predilectos en su acción: los niños, la mujer y los negros: esclavos y campesinos.
La celebració n de la clausura del Bicentenario tendrá lugar en Madrid, en la iglesia de San Sebastián, donde el fundador fue bautizado (16 de septiembre de 1810).

Cáritas Samoa se moviliza ante la emergencia tsunami

 Un terremoto de magnitud 8,3 en la escala de Richter, con epicentro en el sur del Pacífico, ha provocado un tsunami que ha sembrado muerte y destrucción en las Islas Samoa.
El seísmo se produjo al alba de este miércoles, provocando daños gravísimos en las Islas Samoa y en las Samoa Americanas (territorio de Estados Unidos). Las primeras cifras hablan de más de cien muertos.
En Samoa, el tsunami ha devastado la zona meridional de las dos islas principales, Upolu y Savai’i. Aunque no se trata de zonas intensamente pobladas, hay algun as comunidades de pescadores y hoteles.
Un equipo de la Cáritas local ha visitado ya una de las zonas más afectadas, en Upolu, ayudando a los supervivientes a encontrar un lugar seguro donde refugiarse, a limpiar el terreno de residuos y a preparar alojamientos temporales.
El director de Cáritas Samoa, Puletini Tuala, afirma que la destrucción provocada por el tsunami es “terrible”. La primera preocupación, añade, ha sido la de reunir a la población y llevarla a un lugar situado a mayor altura.
Cáritas teme por la vida de los pescadores que aún no han vuelto a sus aldeas.
En la isla de Savai’i, la escuela católica se ha transformado en un centro de asistencia médica para ayudar a los heridos.
Cáritas Samoa se está coordinando con el Equipo para los Desastres Nacionales y con la Cruz Roja, para planificar la coordinación del trab ajo y poder responder lo mejor posible a la emergencia, además de coordinar a los miembros de Cáritas de la región.
El objetivo principal de Cáritas Samoa en estos primeros momentos es reducir el riesgo de destrucción total. Este mismo mes, la organización había reunido a los miembros de Cáritas de toda Oceanía, en la costa meridional de Upolu, y parte del encuentro consistía en una ejercitación ante la posibilidad de un tsunami. El centro en el que se había celebrado la reunión ha sido destruido por el agua.

Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental.

De entre todas las editoriales que surten de lecturas al centro-derecha español, Ciudadela es la más incorrecta dentro de las políticamente incorrectas: por su carácter abiertamente conservador, frente al progresismo y a una derecha que muchas veces se inhibe al amparo de cierto liberalismo neutro, y por su clara voluntad de hacer añicos los mitos progresistas. A este propósito concreto responde su serie de guías políticamente incorrectas: sobre el calentamiento global, sobre el Islam, sobre la ciencia o sobre Israel y Oriente Medio. Ahora se une a éstas la Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental, de Anthony Esolen y José Javier Esparza, a su vez autor de La gesta española, que la izquierda proislamista andaluza propone retirar de las escuelas.

Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental

 Los cuatro primeros capítulos del libro hacen referencia a algunos de los pilares culturales de nuestra civilización. De la antigua Grecia hemos tomado el reconocimiento de verdades objetivas dignas de ser amadas; de un bien objetivo, de una ley natural, de una belleza no sujeta a las preferencias de cada uno; la polis como espacio necesario para que el hombre alcance la virtud. De Roma, el respeto por la tradición y la veneración por los mayores; el valor de la ley como realidad superior y trascendente a los vaivenes y necesidades sociales y políticas del momento; la oposición entre la civilización y el orden, por un lado, y la barbarie y el desorden propios del limes, por el otro, origen a su vez de la distinción entre guerra y paz.

 Por lo que hace a Israel, Esolen y Esparza señalan un principio fundamental: el reconocimiento de algo que trasciende el Estado y la política, Dios, que es fuente de moral y de derecho; fuente a la que aquéllos deben plegarse y que supone un valladar ante el totalitarismo.

 Y de la Iglesia antigua se desprenden otras dos ideas: la de la igualdad de todos los seres humanos –esclavos, mujeres, extranjeros y paganos–, como hijos de un mismo dios –de lo que se sigue la tolerancia hacia el distinto–, y la de la virtud de la caridad, la preocupación por los otros, que en el caso cristiano está fundada en el amor y no en el materialismo dialéctico.

 Hablamos de cuestiones y principios integrales de la occidentalidad que están siendo sometidos hoy día a una profunda erosión. Esparza y Esolen apuntan a las elites culturales occidentales y al papel que desempeñan en la progresiva degradación intelectual, moral y artística de nuestras sociedades. Desde parlamentos, medios de comunicación y universidades, estas elites combaten abiertamente la tradición cultural occidental –bien, verdad, belleza, ley, tradición, religión– e instauran su propia cosmovisión, que no por paupérrima, miserable o pornográfica deja de serlo; una cosmovisión que igualmente afecta y pervierte el pasado. Contra ella, y contra sus perpetradores, está escrito este libro. Precisamente a la manipulación del pasado están dedicados los demás capítulos.

 Como las otras guías políticamente incorrectas, la de Esparza y Esolen va a lo fundamental: señala los hechos, interpreta con sencillez, ofrece conclusiones rotundas. Es un libro dirigido al gran público, especialmente al más joven, que aún no esté deformado por lo que Pío Moa ha llamado con acierto “el puterío”.

 A lo largo de estas páginas van cayendo algunos de los mitos extendidos por el progresismo, que han terminado por sumir Occidente en el pesimismo, el derrotismo y el autoodio, lo que afecta negativamente a cualquier empresa que acomete, sean las reformas institucionales o la guerra en Afganistán. El acierto de Esparza reside en que ha sabido intercalar en el cuerpo general de la obra episodios españoles de la historia occidental: el nacimiento de los derechos humanos en nuestro país, la gesta americana o el papel español en la revolución americana.

 El resto de la reseña lo dedicaré a analizar tres mitos: 
 1) El de las aportaciones del Islam a Occidente

 Contrariamente a los dogmas oficiales, el Islam no sólo no contribuyó decisivamente a la conformación de España, sino que quiso destruir todo el legado cristiano y grecorromano y combatió y sometió a los que finalmente acabaron sometiéndolo. La relación entre españoles y musulmanes estaba signada por la guerra, como no podía ser de otra manera entre invasores e invadidos. Era tal la conciencia de España robada que anidaba en la conciencia de los cristianos del Cantábrico, que la Reconquista se convirtió en una gesta, una misión militar, cultural, social y religiosa que conformó España y la unió existencialmente a la Cruz. Lo que la situaría desde entonces en el punto de mira de todo el fundamentalismo islámico.

 2) El relacionado con el Renacimiento y la Ilustración

 Ambos son considerados como épocas radiantes que pusieron fin a la oscuridad medieval. La humanización frente a la religión, la racionalización frente al cristianismo.

 Estamos ante un mito progresista de primera magnitud: ni la Edad Media fue un pozo tenebroso –la ciencia y la razón progresaron en aquel entonces, de la mano de la Iglesia–, ni el Renacimiento y la Ilustración constituyen un cúmulo de bondades humanas y científicas: de estos dos periódicos arranca, recuerdan Esparza y Esolen, el socavamiento del concepto de autoridad.

 3) El mito de la liberación del hombre

 En la deriva cultural del siglo XIX, “el hombre es un Dios, el hombre es una bestia” (cap. 8). El progreso y la liberación del hombre han resultado una estafa. Con la secularización, primero, y el anticlericalismo, después, se abrió la puerta a la divinización del hombre, o mejor, de algunos de ellos; o a su contrario, el materialismo o la conversión del hombre en mero manojo de instintos y necesidades fisiológicas.

 Los siglos XIX y XX han sido los del retroceso de la religión en Occidente: pero no se ha producido el advenimiento de una sociedad más feliz, más justa o más libre. No les falta razón a los autores cuando denuncian, precisamente, lo contrario: nunca el hombre ha vivido más sujeto a los caprichos y arbitrariedades del Estado, a las leyes ciegas de la ingeniería social, a la burocracia más absolutista.
 
Baste con estos tres ejemplos para mostrar el carácter profundamente incorrecto de esta guía, que no entusiasmará a los historiadores profesionales –ni falta que hace–: porque es una magnífica obra de barricada, dirigida a quien quiera hundirse hasta las rodillas en lo que ha venido en llamarse batalla de las ideas contra el progresismo. Así que si el lector quiere sacudirse la miseria cultural que nos abruma, no haría mal empezando el curso estudiando detenidamente estas páginas.

El Papa nombra nuevos miembros del Consejo Pontificio de la Familia

Importante peso de los representantes españoles en el dicasterio

 El Papa ha renovado los miembros y consultores del Consejo Pontificio para la Familia, según ha hecho público hoy la Santa Sede.
Entre los nuevos nombramientos hay seis españoles, tres mexicanos y dos colombianos, así como un matrimonio procedente de Israel. También entran a formar parte del Dicasterio el cardenal Tettamanzi, arzobispo de Milán, monseñor Fouad Twal, Patriarca de Jerusalén. Entre los nuevos consultores figura el jurista español Rafael Navarro-Valls.

Miembros del Comité de Presidencia:
-cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán (Italia);
-monseñor Keith O’Brien, arzobispo de Saint Andrews y Edimburgo (Gran Bretaña);
-monseñor Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston (EEUU);
-monseñor Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo (Brasil);
-su Beatitud Fouad Twal, Patriarca de Jerusalén de los Latinos;
-monseñor Sócrates Villegas, arzobispo de Lingayen-Dagupan (Filipinas);
-monseñor Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos (España).

Miembros:
-Attila y Júlia Gergely (Hungría);
-Jaime Armando Miguel y Ligia Maria Moniz Da Fonseca (India);
-David y Mary-Joan Osatohanmwen Osunde (Nigeria);
-John y Claire Grabowski (EEUU);
-Umberto Díaz Victoria e Isabel Botía Aponte (Colombia);
-Leon Botolo Magoza y Marie Valentine Kisanga Sosawe (República Democrática del Congo);
-Naser y Amira (Simaan) Shakkour (Israel);
-Tomás Melendo Granados y Lourdes Millán Alba (España);
-José Luis y Verónica Villaseñor (México).

Consultores:
-monseñor Livio Mellina (Italia), director del Instituto Pontificio “Juan Pablo II” para Estudios sobre le Matrimonio y la Familia;
-Augusto Sarmiento (España), Profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra;
-Brice De Malherbe (Francia), profesor de la École Cathédrale y de la Facultad Notre-Dame de París;
-Edoardo Scongamiglio OFM Conv. (Italia), Ministro Provincial de los Frailes Menores Conventuales de Nápoles;
-Pierpaolo Donati (Italia), profesor del departamento de Sociología de la Universidad de Bolonia;
-Francesco Belleti (Italia), miembro de la Consulta Nacional de Pastoral Familiar del Departamento de Pastoral de la Familia de la Conferencia Episcopal Italiana;
-Stefano Zamagni (Italia), profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Bologna;
-Rafael Navarro Valls (España), profesor de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid;
-Nicolás Jouve de la Barreda (España), profesor de Genética de la Universidad de Alcalá;
-Salvatore Martinez (Italia), presidente del Instituto de Pormoción Humana Monsignor Francesco di Vincenzo;
-José de Jesús Hernández Ramos (México), consejero del Doha International Institute for Family Studies an Development;
-Frank y Julie Laboda (EEUU);
-Germina Namatovu Ssemogerere (Uganda), consultora del Capacity Building Programme for Ministry of Local Government Civil Service Personnel;
-Eugenia Scabini (Italia), directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán;
-Teresa Stanton Collet (EEUU), profesora de la University of St. Thomas School of Law de Minneapolis;
-Susanne Tiemann (Alemania), profesora de Derecho Social de la Katholische Fachhochschule Nordrhein-Westfalen de Colonia;
-Michaela Freifrau Heereman Von Zuydtwyck (Alemania), voluntaria de la Asociación Elternverein Nordrhein-Westfalen.