Vaticanista italiano insiste: El Papa si está considerando una “reforma de la reforma”

El vaticanista italiano Andrea Tornielli señaló este sábado en su blog que las recientes aclaraciones de altas personalidades del Vaticano no desmienten lo que él afirmó en un artículo en el diario Il Giornale el pasado 22 de agosto: que el Papa Benedicto XVI está considerando algunas medidas para profundizar “la reforma de la reforma” litúrgica.

Tanto en un artículo como en su usualmente bien informado blog, Tornielli había anunciado el 22 de agosto que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, presidida por el Cardenal Antonio Cañizares, había presentado un conjunto de medidas litúrgicas –entre ellas, un mayor uso del latín en la Misa, la posibilidad de incluir la posición ad orientem por lo menos en la consagración, y el acento de la comunión en la boca– que estaban siendo estudiadas por el Pontífice.

En aparente respuesta a lo afirmado por Tornielli, el Vicedirector de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el P. Ciro Benedettini, señaló el 24 de agosto que “no existen propuestas institucionales referidas a la modificación de los libros litúrgicos”; y el viernes pasado, en una entrevista concedida a L’Osservatore Romano, el Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, se refirió a las “reconstrucciones fantasiosas sobre documentos de ‘retroceso’ respecto del Concilio”.

Según Tornielli, la desmentida del P. Benedettini y el comentario del Cardenal Bertone “más que por mi artículo, fue provocada por la manera como lo retomaron varios blogs, que daban por inminente la ‘reforma de la reforma” y las modificaciones a la Misa en sentido más tradicional”.

Tornielli aclaró el sábado que él en todo momento se refirió “al inicio de un trabajo” y no “de reformas inminentes o de documentos ya preparados”; y señaló que tanto los resultados de la plenaria de la Congregación que preside el Cardenal Cañizares como su presentación al Papa para su consideración son hechos reales.

“Todo esto es para decir que no crean a quien hoy escribe diciendo que no hay nada en acto, que el Papa y la Congregación para el Culto no están pensando en nada, que la ‘reforma de la reforma’ y la recuperación de una mayor sacralidad de la liturgia es una noticia falsa publicada por el suscrito”, escribe.

Tornielli concluye señalando que: “desde que soy vaticanista he cometido muchos errores y muchos cometeré aún, pero el artículo en cuestión, créanme, no está entre ellos”.

El nuncio Monteiro de Castro se despide de España

El arzobispo Manuel Monteiro de Castro se despidió este domingo, después de nueve años de labor como nuncio en España, con una solemne celebración Eucarística en la madrileña Basílica Pontificia de San Miguel en Madrid, para asumir a partir de ahora en la Santa Sede su nuevo encargo de secretario de la Congregación para los Obispos.

La santa misa, presidida por monseñor Monteiro de Castro –informa la agencia SIC–, fue concelebrada por diez obispos, entre ellos el arzobispo castrense de España Juan del Río, el arzobispo coadjutor de Sevilla Juan José Asenjo; el obispo de Bilbao y vicepres idente de la Conferencia Episcopal Española Ricardo Blázquez, el obispo de Canarias Francisco Cases, el obispo de Huesca y Jaca Jesús Sanz y el auxiliar de Madrid César Franco. También concelebró un grupo de sacerdotes.

A la misa asistieron, entre otras personalidades, el ex embajador de Estados Unidos en España Eduardo Aguirre.

Durante la homilía, a lo largo de la cual se emocionó en varias ocasiones, monseñor Monteiro de Castro afirmó que la “cercanía a Dios nos hace volar alto” y que el buen cristiano tiene que actuar en su vida de “forma coherente con la fe”. “El cristiano se ha de dejar revestir por Dios”, señaló.

El pasado 20 de agosto, Benedicto XVI nombró nuevo nuncio apostólico en España y Principado de Andorra, al arzobispo Renzo Fratini, que también cubrirá el encargo de observador permanente de la Santa Sede ante la Organización Mundial del Turismo, con sede en Madrid.

Tras la celebración de la misa de despedida, monseñor Manuel Monteiro de Castro explicó a los periodistas que el hecho de que el Gobierno le haya concedido hace unos días la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, que se une a la que ya posee de la Orden de Isabel la Católica, pone de manifiesto que su trabajo diplomático y pastoral en España de representante del Papa ha sido apreciado por el Estado español. En este sentido, se preguntó si el hecho de poseer ambas distinciones no querría decir “que el Gobierno y el Vaticano han apreciado mi trabajo”.

Además, el hasta ahora nuncio se mostró “muy contento” por los nueve años que ha pasado en Madrid.

Que no sean los más pobres los que más paguen por el cambio climático

El Papa pidió que no sean los más pobres los que paguen el mayor precio del cambio climático, este domingo tras el rezo del Ángelus, ante numerosos fieles presentes en el patio del palacio apostólico de Castel Gandolfo.

“En particular, animo a los países industrializados a cooperar responsablemente por el futuro del planeta y para que no sean las poblaciones más pobres las que paguen el mayor precio del cambio climático”, dijo.

Sus palabras estuvieron motivadas por la celebración, en Italia el próximo martes 1 de septiembre, de la Jornada para la salvaguarda de lo creado, que, en esta ocasión, tiene como tema la importancia del aire.

Benedicto XVI calificó esta jornada como “un acontecimiento significativo, de relevancia también ecuménica”.

Este año, esta jornada tiene como tema la importancia del aire, que el Papa consideró un “elemento indispensable para la vida”.

“Como lo hice en la Audiencia general del miércoles pasado –destacó el pontífice–, exhorto a todos a un mayor compromiso por la tutela de lo creado, don de Dios”.

Ese día, el Papa abogó por la edificación de un nuevo modelo de desarrollo que salvaguarde el medio ambiente, e invitó a la comunidad internacional a una conversión ecológica.

“Experimentando la común responsabilidad por la creación, la Iglesia no sólo está comprometida en la promoción de la defensa de la tierra, del agua y del aire, entregados por el Creador a todos, sino que sobre todo se empeña por proteger al hombre de la destrucción de sí mismo”, afirmó.

Fallece el “cura de la tele” en España, Jesús Urteaga

Este domingo falleció el sacerdote, escritor y periodista Jesús Urtega Lloidi a la edad de 87 años. El conocido como el “cura de la tele”, fue fundador y director de la revista “Mundo Cristiano” y escritor de obras de espiritualidad.

Jesús Urteaga, informa a ZENIT Darío Chimeno, director de “Mundo Cristiano”– desarrolló su trabajo en cuatro campos: su labor pastoral, la prensa, la televisión y como escritor de libros espirituales.

Su faceta periodística comenzó en la televisión en septiembre de 1960 cuando fue contratado por TVE para participar en la emisión religi osa de “El día del Señor”.

Un año después se hizo cargo del programa para adolescentes “Sólo para menores de 16 años”, más conocido por el lema “Siempre alegres para hacer felices a los demás”, que se mantuvo semanalmente en pantalla hasta septiembre de 1966.

Además, hasta 1970, realizó el espacio “Habla contigo Jesús Urteaga”. Fue conocido en aquellos años como “el cura de la tele” y en 1965 le fue otorgado el Premio Nacional de Televisión Española.

En 1963, fundó la revista “Mundo Cristiano”. A este magazine de información general con inspiración cristiana estuvo vinculado, primero como director durante más de treinta años, y después como asesor. Es famosa su página de opinión en esta revista “Escribe Jes&uacu te;s Urteaga”, en la que daba consejos humanos y espirituales, con visión positiva y cristiana de la existencia humana.

En el campo editorial, también fundó y dirigió en Ediciones Palabra las colecciones de libros Folletos mc (en la actualidad dBolsillo mc), Juvenil mc, Libros mc, Documentos mc, Biografías mc, Testimonios mc, Estudios Palabra, Mundo y Cristianismo, así como con la colección más completa que se ha hecho en España sobre la familia, llamada “Hacer Familia”.

Como escritor, además de ser autor de numerosísimos artículos publicados en distintas revistas y periódicos de nuestro país, es conocido por libros como “El valor divino de lo humano”, “Dios y los hijos”, “Siempre alegres para hacer felices a los demás”, “Cartas a los hombres”, “Los defectos de los santos”, “¡Ahora comienzo!”, “Dios y la familia” y “Sí”. Estos libros, publicados en la editorial Palabra y Rialp, tienen un número elevado de reediciones, y varias de sus obras han sido traducidas al francés, inglés, italiano, portugués, polaco y chino.

Su labor pastoral la inició cuando fue ordenado sacerdote a los 26 años en 1948. Durante dos años fue consiliario de la Juventud universitaria de Acción Católica de Madrid. En 1951 se hizo cargo de la dirección espiritual del Colegio Gaztelueta, en Las Arenas (Vizcaya), primer colegio del Opus Dei en España. De 1959 a 1966, desempeñó el cargo de vicerrector de la Basílica Pontificia de San Miguel, en Madrid. Fue representante de la Santa Sede en el Congreso Unión Internacional de los Organismos Familiares (Madrid 1961).

Realizó una intensa labor sacerdotal, predicando a gente de toda condición social, dando conferencias y cursos de retiro, y dedicando mucho tiempo a impartir dirección espiritual a quienes –de todas las edades- acudían a él.

Jesús Urteaga Lloidi nació en San Sebastián el 7 de diciembre de 1921. Era licenciado en derecho, doctor en Derecho Civil por la Universidad de Madrid en 1953, y doctor en Sagrada Teología en 1957, en la Universidad Lateranense de Roma.

La Iglesia católica en Grecia, entre luces y sombras

Entrevista al presidente de la Conferencia Episcopal Católica Griega.

La Iglesia católica en Grecia constituye una minoría religiosa que sigue su camino de esperanza dando testimonio de su fe, a pesar de las discriminaciones que sufre.
Así lo señala el arzobispo de Atenas y presidente de la Conferencia Episcopal Católica Griega, monseñor Nikolaos Foskolos.
La falta de un ecumenismo a nivel oficial en el país y las relaciones estrechas entre la Iglesia ortodoxa y el Estado griego ocasionan una especie de “discriminación religiosa”.
La Iglesia católica en Grecia cuenta con una presencia minoritaria que, adem&aacut e;s de una histórica comunidad de residentes especialmente en la isla, recoge una comunidad internacional cada vez mayor.
–¿Cómo se compone y dónde se concentra esta gran familia?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: Para entender mejor la situación de la Iglesia católica en Grecia, hay que tener en cuenta algunos datos estadísticos.
Grecia tiene una extensión de cerca de 132.000 kilómetros cuadrados y su población ronda los 11 millones de habitantes, de los cuales casi el 97% profesa la fe cristiana ortodoxa.
Por eso, el artículo 3 de la Constitución reconoce como religión “dominante” la de la Iglesia Oriental Ortodoxa, Iglesia oficial del Estado. Consecuencia: para la mayoría de los ortodoxos griegos, el que no es ortodoxo no está considerado verdaderamente griego. Las demás confesi ones cristianas y las otras religiones son llamadas oficialmente “religiones extranjeras”.
Hay una minoría musulmana, sobre todo en Tracia (cerca de Turquía), una pequeña comunidad judía y diversos grupos de confesiones protestantes. En los últimos años, además, se siente fuertemente la presencia de diversas sectas de origen americano.
Los católicos griegos son unos 50.000 fieles, es decir, el 0,5% de la población, constituyendo por tanto una minoría religiosa, no étnica. Especialmente en las islas, los católicos conviven con los ortodoxos con los mismos nombres, los mismos apellidos y las mismas tradiciones y su contribución a la literatura es considerable.
La mayor parte de los católicos griegos se encuentra (desgraciadamente) en Atenas, en una ciudad de unos cuatro millones de habitantes. Un número destacado se con centra en las islas Cícladas, especialmente en Siros (8.000) y Tinos (3.000), donde hay pueblos enteros católicos. Después en Corfú, Patras, Salónica, Giannitsa, Kavala, Volos y otras ciudades de la Grecia continental. Una iglesia en Nauplia y otra en Aspra Spitia (en el Aluminium de Grèce) ofrecen un gran servicio a los turistas católicos que visitan frecuentemente Micenas y Epidauro (en el Peloponeso) y Delphi (en Beocia). La presencia de católicos griegos continúa en varias islas (Creta, Rodas, Kos, Naxos, Santorini, Samos, Quíos, Cefalonia, Zante, etcétera).
Casi todos los católicos griegos pertenecen al rito romano, unos 2.500 al rito bizantino, y hay algunos centenares de fieles de rito armenio.
–Grecia, por su posición geográfica, es desde la antigüedad, lugar de encuentro entre civilizaciones. Recientemente, los flujos migratorios y el ingente número de refugiados han marcado profundamente la historia política y religiosa de esta tierra. ¿Qué nuevas comunidades ha visto la Iglesia católica llamar a sus puertas y con qué actividades pastorales responde a sus necesidades?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: En las últimas décadas, ha aumentado continuamente la presencia de católicos procedentes de diversas partes del mundo que se han instalado definitivamente en Grecia. Su número hoy debe superar el de los católicos griegos. La mayoría son mujeres (muchas de ellas italianas) que se han casado con un griego al que conocieron cuando estudiaban o trabajaban en el extranjero. También el turismo ha favorecido muchos matrimonios mixtos.
Además de estos fieles, que con el paso del tiempo se incorporan a la Iglesia católica local, hay otro millar de católicos de “permanencia provisional” (desde algunos meses hasta un par de años) que son inmigrantes en busca de trabajo o de asilo político. En este caso tenemos:
·Los polacos, que hace algunos años llegaban a los 120.000 y ahora se considera que son 40.000
·Los filipinos, cerca de 45.000, de los cuales 15.000 están en la zona de Atenas
·Los iraquíes, de rito caldeo, cerca de 4.000, sobre todo en la zona de Atenas
·Los albaneses están diseminados por todo el país y es difícil determinar su número
·Los ucranianos, los rumanos y otros católicos de países de la exUnión Soviética
·Otros católicos de Oriente Próximo y Oriente Medio, así como de varios países africanos.
De esta manera, el número total de católicos presentes en Grecia supera ampliamente las 250.000 almas. Las cifras exactas son imposibles porque muchos de estos fieles son “ilegales”.
Hay 6 obispos católicos (4 de rito romano, 1 de rito bizantino y 1 de rito armenio, que es al mismo tiempo Ordinario de los armenios en Irán, Armenia, Georgia, etcétera).
Hay 51 sacerdotes del clero secular y unos 35 sacerdotes religiosos.
Hay diversas comunidades religiosas (jesuitas, capuchinos, asuncionistas, lazaristas, franciscanos, dominicos, Hermanos maristas, Hermanos de las Escuelas Cristianas, carmelitas, dominicas, ursulinas, Hermanas de San José de la Aparición, Hermanas de la Caridad, misioneras de la Caridad de Madre Teresa, Hermanitas de Jesús, Hermanas de la Santa Cruz y Hermanas de Pammakaristos (éstas dos últimas comunidades son de derecho diocesano).
Desde el punto de vista pastoral, el problema principal es la dispersión. De ella se derivan todos los demás problemas que la Iglesia católica afronta en el día a día: matrimonios mixtos, reunión de los niños para la catequesis, iniciativas para adolescentes y jóvenes, la formación de la comunidad eclesial misma). Esta diseminación, también en las ciudades, hace muy difícil el trabajo de los sacerdotes, de los religiosos y de las religiosas, especialmente si se considera que en las dos últimas décadas el problema de las nuevas vocaciones es muy preocupante, sobre todo para la vida religiosa.
–La distribución de pequeñas comunidades católicas en todo el territorio nacional, a pesar del gran compromiso y la admirable atención, hace entonces muy arduo el cuidado pastoral. ¿Cómo se afrontan esas dificultades?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: El número de sacerdotes y religiosos que prestan su servicio pastoral parece elevado respecto a la población de lengua griega, pero su edad es muy avanzada y, la diáspora dificulta la pastoral.
Sentimos la necesidad urgente de tener sacerdotes de los países de procedencia de los católicos extranjeros. Sus lenguas no son conocidas en Grecia (por ejemplo, el albanés, el polaco, el árabe, la lengua filipina, etcétera) y todavía nos resulta más difícil entender su mentalidad. Para mantener la fe de la primera generación de los que han llegado de fuera e integrar a la segunda en la vida de nuestra Iglesia local es indispensable la presencia de sacerdotes (y si es posible de religiosas) del país de origen.
–Tras la visita de la delegación oficial ortodoxa a Roma en marzo del 2002 y la visita oficial del cardenal Walter Kasper, presidente del Conse jo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en febrero de 2003, las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa de Grecia y la Iglesia católica parecen tomar un nuevo impulso. ¿Qué pequeños brotes han aparecido en estos años?
–Monseñor Nikolaos Foskolos: Los elementos que unen a la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa son muchos más que los que las separan. A pesar de ello, ¡el ecumenismo oficial en Grecia es inexistente!
Después de la visita-peregrinación del Papa Juan Pablo II al Aerópago, el 4 de mayo de 2001, y el intercambio de visitas oficiales de la Delegación de la Iglesia de Grecia a Roma (en marzo de 2002), de la Delegación Romana a Atenas, encabezada por el cardenal Kasper (en febrero de 2003), y sobre todo la visita del arzobispo Christodulos a Roma (en diciembre de 2006), empezaron a vislumbrarse event uales relaciones con la Iglesia católica local. Pero el tiempo pasa y la situación no cambia. De hecho, en los últimos años se nota un fundamentalismo ortodoxo creciente por parte de algunos obispos, sacerdotes y monjes, seguidos por laicos “practicantes”.
Ciertamente, después de estas visitas “oficiales” no debemos esperar milagros inmediatos. Las dos Iglesias todavía no se conocen lo suficiente y la historia del pasado pesa sobre nuestras espaldas, especialmente la historia de la cuarta cruzada, de la que en 2004 se celebró el 800 aniversario.
Aunque no hay un ecumenismo oficial a nivel de Iglesia, existe, sin embargo, “el ecumenismo práctico”: celebraciones en nuestras iglesias, en lengua moderna (por tanto, comprensible para el pueblo), de bautismos, matrimonios, funerales y misas de difuntos, fiestas patronales, etcétera, con la participaci&oa cute;n de muchos hermanos ortodoxos, a causa de los matrimonios mixtos o de obligaciones sociales. Así pueden ver la realidad de nuestra Iglesia y cambiar la actitud, a menudo hostil con la Iglesia católica, debida a los prejuicios adquiridos en la escuela desde su infancia. En ciertas islas (Siros, Tinos, Corfú) se nota un espíritu un poco diferente, dado que el porcentaje de presencia católica es más alto.
Consecuencia de los acontecimientos históricos del pasado, de la falta de un verdadero ecumenismo en Grecia y de las estrechas relaciones entre la Iglesia ortodoxa y el Estado griego (por ejemplo, la Iglesia ortodoxa, antes de dar el permiso para la celebración de un matrimonio “mixto”, es decir, entre un católico y una ortodoxa o viceversa, exige de los futuros esposos una acta notarial con la promesa de que los hijos serán bautizados ortodoxos) es la discriminación religiosa que, lamentablemente, aún persiste en nuestro país, a pesar de la pertenencia de Grecia a la Unión Europea.
Así, por ejemplo, nuestra catedral de San Dionisio, caracterizada como monumento neoclásico de Atenas y en pleno centro de la ciudad, no ha sido iluminada externamente por el ministerio competente, el cual, para los Juegos Olímpicos del 2004, iluminó los demás edificios principales de la misma calle, que es la más céntrica de Atenas. El ministerio de Cultura ha encontrado hasta ahora excusas para no contribuir a la restauración de la misma catedral tras los daños provocados por el terremoto del 1999 y no responde a mis repetidas cartas, mientras las iglesias ortodoxas dañadas por el terremoto han sido reparadas o están en vías de reparación a cargo del Estado. La catedral de San Dionisio se ha convertido en peligrosa, como ed ificio, y ¡qué pasaría si viniese otro terremoto!
En este entorno poco fácil han aparecido recientemente dos pequeños brotes de esperanza:
El Metropolita de Mesenia, monseñor Crisostomo, por iniciativa propia y a pesar de la oposición de los fundamentalistas, nos ha concedido el uso de una capilla en la ciudad de Kalamata, frente a su palacio episcopal, para la pastoral de los numerosos fieles nuestros residentes en aquella zona del Peloponeso, donde no hay ninguna iglesia católica.
Por otra parte, el pasado 10 de mayo, en el ámbito del Año Paulino, celebramos las Vísperas en el Aerópago. Para la ocasión, el Vicario general del arzobispo ortodoxo de Atenas nos prestó el mismo icono de San Pablo venerado en la catedral ortodoxa, que fue colocado en el mismo lugar durante la peregrinación de Juan Pablo II el 4 de mayo de 2001.
Vivimos con esperanza. Nuestra Iglesia en Grecia, con la presencia de tantos hermanos en la fe, procedentes de diversas partes del mundo, continúa su camino dando testimonio de la fe católica, y convencida de que ha sido puesta por la Providencia como un puente entre Oriente y Occidente.
Estamos seguros de que el Señor de la Iglesia, a través de su Espíritu vivificante, encontrará la manera de crear el camino de la unidad entre sus creyentes a pesar de nuestras debilidades.

Benedicto XVI: Matrimonio y virginidad se iluminan mutuamente

Queridos hermanos y hermanas:
Hace tres días, el 27 de agosto, celebramos la memoria litúrgica de Santa Mónica, madre de San Agustín, considerada modelo y patrona de las madres cristianas. Sobre ella, su hijo nos da muchas informaciones en el libro autobiográfico “Las confesiones”, obra maestra entre las más leídas de todos los tiempos. Aquí aprendemos que San Agustín bebe el nombre de Jesús c on la leche materna y fue educado por su madre en la religión cristiana, cuyos principios mantendrá impresos en él también en los años de desliz espiritual y moral. Mónica no deja nunca de rezar por él y por su conversión, y tuvo el consuelo de verlo volver a la fe y recibir el bautismo. Dios recompensa las oraciones de esta santa mamá, a la que el obispo de Tagaste había dicho: “Es imposible que un hijo de tantas lágrimas se pierda”. De hecho, San Agustín no sólo se convirtió, sino que decidió abrazar la vida monástica y, al volver a África, fundó él mismo una comunidad de monjes. Conmovedores y edificantes son los últimos coloquios espirituales entre él y su madre en la tranquilidad de una casa de Ostia, a la espera de embarcarse para África. En aquel momento, Santa Mónica se convertía, para su hijo, en “más que madre, la fuente de su cristianismo”. Su único deseo había sido durante años la conversión de Agustín, a quien en ese momento veía orientado incluso hacia una vida de consagración al servicio de Dios. Podía por tanto morir contenta y efectivamente murió el 27 de agosto del 387, a los 56 años, después de haber pedido a los hijos no preocuparse por su sepultura sino acordarse de ella, donde quiera que se encontrara, en el altar del Señor. San Agustín repitió que su madre lo había “engendrado dos veces”.

La historia del cristianismo está llena de innumerables ejemplos de padres santos y de auténticas familias cristianas que han acompañado la vida de generosos sacerdotes y pastores de la Iglesia. Piénsese en los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, ambos pertenecientes a familias de santos. Pensamos, muy cerca de nosotros, en los cónyuges Luigi Beltrame Quattrocchi y Maria Corsini, que vivieron entre el final del siglo XIX y la mitad del 1900, beatificados por mi venerado predecesor Juan Pablo II en octubre de 2001, coincidiendo con los veinte años de la Exhortación Apostólica Familiaris consortio. Este documento, además de ilustrar el valor del matrimonio y las funciones de la familia, solicita a los esposos un particular compromiso en el camino de santidad, que, sacando gracia y fuerza del sacramento del matrimonio, les acompaña a lo largo de toda su existencia (cf. N. 56). Cuando los cónyuges se dedican generosamente a la educación de los hijos, guiándoles y orientándoles en el descubrimiento del plan de amor de Dios, preparan ese fértil terreno espiritual en el que florecen y maduran las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Se revela cuán íntimamente est&aa cute;n ligadas y se iluminan mutuamente el matrimonio y la virginidad, a partir de su común arraigo en el amor esponsal de Cristo.

Queridos hermanos y hermanas: en este Año Sacerdotal oramos para que, “por intercesión del Santo Cura de Ars, las familias cristianas se conviertan en pequeñas iglesias, en las que todas las vocaciones y todos los carismas, dados por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorados” (de la oración del Año Sacerdotal). Nos obtenga esta gracia la Virgen María, que ahora juntos invocamos.

[Después del Ángelus]

El próximo martes, 1 de septiembre, se celebrará en Italia la Jornada para la salvaguarda de lo creado. Es un acontecimiento significativo, de relevancia también ecuménica, que este año tiene como tema la importancia del aire, elemento indispensable para la vida. Como lo hice en la Audiencia ge neral del miércoles pasado, exhorto a todos a un mayor compromiso por la tutela de lo creado, don de Dios. En particular, animo a los países industrializados a cooperar responsablemente por el futuro del planeta y para que no sean las poblaciones más pobres las que paguen el mayor precio del cambio climático.

[Después, el Papa saludó en varios idiomas a los peregrinos. En francés, dijo:]

Acojo con gozo a los peregrinos de lengua francesa reunidos para la oración del Ángelus. La liturgia de este domingo nos invita a escuchar con atención la Palabra de Dios para mantenernos fieles en la puesta en práctica cada día. Ella es para nosotros fuente de sabiduría, de luz, de inteligencia y de vida. Vamos entonces a tomar tiempo para acoger esta Palabra y para meditarla para que ella pueda arraigarse en lo más profundo de nuestra vida cotidiana. Entonces nuestra exis tencia podrá dar fruto y expresar el amor de Dios por todos. ¡Que el Señor os acompañe cada día de vuestra vida!

Violencia contra la cristianos paquistaníes

Para muchos en el hemisferio Norte, las pasadas semanas han sido de vacaciones y descanso. Para los cristianos en Pakistán, por el contrario, han sido un tiempo de violencia y muerte.
El 30 de julio, una multitud de miembros de una organización prohibida de musulmanes extremistas, Sipah-e-Sahaba, comenzó a prender fuego los hogares cristianos en una aldea cercana a la ciudad penjabi de Gojra, informaba el 1 de agosto Associated Press. El ataque tuvo lugar por acusaciones de que un ejemplar del Corán había sido roto.
Se quemaron cerca de 40 casas que pertenecían a cristianos, seis cristianos fueron asesinados atrapados en una de ellas.
“L os alborotos religiosos… son espantosos, puesto que los defensores religiosos islámicos se han tomado la justicia por su mano”, afirmaba en una declaración citada por Associated Press Mehdi Hassan, subdirector de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán.
Según un reportaje publicado el 31 de julio por agencia de noticias católica asiática UCAN, la violencia se desató tras un ataque a la cercana aldea cristiana de Korian el 30 de julio. Korian era el hogar de cerca de 100 familias cristianas, la mayoría trabajadores.
El reportaje de UCAN elevaba el número de hogares destruidos en Korian a 60 y también afirmaba que dos iglesias pertenecientes a la Iglesia de Pakistán y a la Nueva Iglesia Apostólica habían sido destruidas.
Políticos cristianos y sacerdotes católicos condenaron los ataques y exigieron una investigaci&oac ute;n de los asaltos. UCAN informaba que un grupo de siete sacerdotes católicos había visitado el lugar.
“Uno no puede si no llorar ante el rastro de destrucción dejado atrás”, declaraba a la agencia el padre Aftab James Paul, director de la Comisión de Diálogo Interreligioso de la diócesis de Faisalabad.
Mensaje papal
Benedicto XVI envió un telegrama a la Iglesia de Pakistán tras los asesinatos, informó Radio Vaticano el 4 de agosto. La información del Vaticano elevaba a 8 el número de muertes. Al enviar sus condolencias, el Papa pedía a los obispos que respaldaran a la comunidad diocesana y a todos los cristianos en Pakistán.
El pontífice pidió que los cristianos no cesaran en sus esfuerzos por ayudar a construir una sociedad que, con sentido profundo de confianza en los valores religiosos y humanos, est&ea cute; marcada por el respeto mutuo entre todos sus miembros.
En un reportaje el 3 de agosto, el New York Times daba más detalles sobre los asesinados. Murieron siete miembros de la familia Hameed, seis quemados vivos, y uno golpeado por la multitud. Cuando ardió la casa, la multitud que estaba fuera amenazó a la familia con la muerte si intentaba salir.
Según el New York Times, fueron incendiadas y saqueadas más de 100 casas de cristianos en un lapso de tiempo de ocho horas.
El artículo también llamaba la atención sobre la discriminación contra los cristianos en Pakistán. Con pocas excepciones, la mayoría de ellos estás relegados a las tareas más ínfimas, como barrer.
Otro problema es la ley contra la blasfemia, que suele usarse para provocar el odio a los cristianos.
“La ley contra la blasfemia se está usando para aterroriza r a las minorías en Pakistán”, afirmaba Shahbaz Bhatti, ministro para las minorías de Pakistán, en una entrevista en Gojra, informaba el New York Times.
Minorías
De hecho, los acontecimientos en los meses anteriores a los alborotos de Gojra dan testimonio de las palabras del ministro. El 13 de mayo, Associated Press informaba que estaban aumentando los asaltos violentos contra las minorías religiosas, debido a la influencia creciente de los talibanes.
El artículo afirmaba que en docenas de entrevistas a lo largo del país las minorías hablaban de los ataques y amenazas y expresaban su terrible miedo.
Según el CIA World Factbook, las minorías religiosas representan cerca del 5% de los 160 millones de habitantes de Pakistán.
Un caso ilustrativo fue tema de un reportaje el 6 de mayo de una agencia especializada en noticias de persecución c ontra cristianos, Compass News Direct. Hector Aleem, un cristiano paquistaní, fue acusado de incitar a la blasfemia contra el Islam, se le negó la fianza por su propia seguridad, después de que un abogado islamista amenazara supuestamente su vida en una audiencia judicial.
“Si el juez no castiga a Aleem según la ley, entonces lo mataremos nosotros mismos”, afirmó Tariq Dhamal, abogado de un demandante sin nombre. Según el artículo, incluso el juez temió por su vida ante los extremistas si no condenaba a Aleem.
Reacciones
Los cristianos paquistaníes reaccionaron al último ataque declarando que cerrarían sus escuelas y colegios a lo largo del país durante tres días, según informó Associated Press el 3 de agosto.
El artículo también mencionó que Gojra está en la región paquistaní de Faisalabad, que tiene colegios islamistas de la línea dura. El grupo Sipah-e-Sahaba, que se declaró responsable de los desenfrenos, tiene un grupo afiliado, Lashkar-e-Jhangvi, que está ligado a los talibanes y a al-Qaeda, según Associated Press.
Sin embargo, además de las protestas, la Iglesia está haciendo esfuerzos por traer la paz, informaba la agencia UCAN el 3 de agosto.
La Iglesia católica ha creado un comité compuesto por dos obispos, tres sacerdotes católicos y varios consejeros, que se están reuniendo con políticos y clérigos musulmanes para parar cualquier ulterior violencia.
El 6 de agosto, UCAN informaba que los obispos católicos de Pakistán están pidiendo al gobierno que abrogue las leyes contra la blasfemia, afirmando que se están empleando mal y causan problemas a las minorías en Pakistán.
Durante una rueda de prensa el 4 de agosto en el Karachi Press Club, el arzobispo de Karachi, Monseñor Evarist Pinto, exigió al gobierno abolir las leyes contra la blasfemia, hacer públicos los hallazgos de su comisión de investigación y proporcionar compensación inmediata a las víctimas del ataque a la aldea de Gojra del 1 de agosto.
Estas leyes hacen del insulto al Corán un delito castigado con hasta cadena perpetua, además de condenar a pena de muerte a cualquier persona condenada por insultar al profeta Mahoma, según UCAN.
El 10 de agosto, UCAN informaba que una de las misas tras los sucesos de Gojra tuvo lugar en la iglesia del Sagrado Corazón de la localidad.
Durante la misa, el obispo de Faisalabad, Monseñor John Samuel, comentaba: “Aunque creemos que los que mueren por su fe van al cielo, hay quienes asesinan a otros por la promesa del cielo”.
“Sólo la Palabra de Dios puede traer consuelo a nuestros doloridos corazones”, añadió.
UCAN también informó que, según fuentes de la Iglesia, las agresiones causaron 10 muertos, incluyendo a tres niños y tres mujeres. La policía ha arrestado a 80 musulmanes por estos ataques y se ha establecido una comisaría de policía en Gojra.
Necesidad de un nuevo modelo
El 13 de agosto, L’Osservatore Romano publicaba una entrevista con el nuncio de la Santa Sede en Pakistán, el arzobispo Adolfo Tito Yllana.
El nuncio abogó por un nuevo modelo cultural en Pakistán. No es sólo una cuestión de cambio de leyes, afirmó, aunque criticó la ley contra la blasfemia. A nivel más profundo, hay necesidad de un diálogo que transforme la sociedad conduciéndola a la reconciliación y la paz, explicó.
El representante vaticano también apuntaba que en Pakistán no sólo se persigue a los cristianos. Otras minorías, como los sijs, también están sufriendo violencia o discriminación.
Este diálogo no es sólo tarea de los líderes religiosos, añadía el nuncio, sino que debe implicar también a toda la población si se quiere una transformación de la sociedad. El diálogo debe llevar a un cambio de mentalidad, para que haya una cultura de tolerancia, comentaba.
No se trata de arrebatos violentos ocasionales como las matanzas en Gojra, añadía el nuncio. Hay muchos episodios de intolerancia en las aldeas y en las ciudades de Pakistán, pero los medios no los denuncian.
Necesitamos ayudar a los musulmanes a cambiar su percepción de los cris tianos, concluía el nuncio. Una meta que será ciertamente difícil de lograr dada la actual situación en Pakistán.
Por el padre John Flynn, L. C.. traducción de Justo Amado