El fuego con el que se quemó las fotos de los Reyes, “es fuente de vida”, según un juez de la Audiencia

El fuego con el que se quemó las fotos de los Reyes, “es fuente de vida”, según un juez de la Audiencia

El Pleno de la Sala lo Penal de la Audiencia Nacional ha confirmado la condena de 2.700 euros de multa, dictada el pasado 9 de julio de 2008 por el Juzgado Central Penal, contra dos jóvenes Enric Stern y Jaume Roura por quemar fotos de los Reyes en Girona coincidiendo con una visita de los monarcas a esa localidad en septiembre de 2007. Diez de los 15 magistrados insisten en que se trata de “un delito público” que debe de ser perseguido “incluso contra la voluntad del Rey”.

Dicen los magistrados que quemar una foto de los Reyes forma parte de una crítica a una “causa pública”

Sin embargo, cinco magistrados de la Audiencia Nacional han dicho que quemar una foto de los Reyes, dentro de una concentración o manifestación organizada por plataformas contrarias a la monarquía como forma de gobierno, forma parte de una crítica a una “causa pública” que no supone un menosprecio a dicha institución.

Así se recoge en el voto particular que han emitido cinco de los 16 magistrados de la Audiencia Nacional que el pasado 6 de noviembre participaron en el pleno de la sala de lo penal, en el que, por diez votos a favor y seis en contra, se confirmó la multa de 2.700 euros impuesta a los  independentistas catalanes Jaume Roura y Enric Stern por quemar una foto de los Reyes en Girona en 2007.

Los magistrados Alfonso Guevara, Manuela Fernández Prado, Javier Martínez Lázaro y Fernando García Nicolás, así como Ramón Sáez Valcárcel, que ha emitido otro voto discrepante, creen que la actuación de los jóvenes está amparada en el derecho a la libertad de expresión, y los cinco primeros subrayan que la crítica de una institución constitucional no está excluida de ese derecho fundamental. Destacan los jueces, cuando se producen esas críticas, el derecho a la libertad de expresión adquiere, frente al del honor, “el carácter de un derecho constitucional prevalente en tales materias”.

El magistrado Ramón Sáez Valcárcel, asegura que “prender fuego a banderas, símbolos, fotografías o representaciones iconografías del poder en manifestaciones callejeras es un hecho normal en el mundo globalizado, una manera de exteriorizar un rechazo radical. El magistrado se basa en que el fuego que emplearon los manifestantes para la quema de las fotos “es el más poderoso de los elementos básicos“. “Ese fuego, que en la mitología clásica Prometeo entregara a los hombres, es fuente de vida, imprescindible como fuente de calor, pero sobre todo para cocinar alimentos”, añade, al tiempo que recuerda su presencia en todos los actos religiosos para indicar que la quema de una efigie o un icono del poder es un acto ritual que persigue poner de manifiesto que ese símbolo es mortal al contrario que el fuego de Zeus”.

Sin embargo, para los diez magistrados que estiman los hechos constitutivos de un delito de injurias a la Corona, los condenados se excedieron en el ejercicio de su libertad de expresión, ya que, si bien creen que la “concentración nacionalista y antiborbónica” está plenamente amparada en ese derecho, la quema de la foto es una “acción innecesaria para defender la opinión de los concentrados”.

“Es formalmente injuriosa”, sostiene la sentencia que desestima el recurso de apelación de Roura y Stern, que añade que la actuación de los condenados (que lo hicieron con la cara tapada y con la fotografía boca abajo) “sobrepasa” los límites amparados por el derecho a la libertad de expresión y “lesiona” el derecho al honor de la Corona como institución constitucional democrática.

El fallo de esta sentencia se hizo público el pasado 6 de diciembre tras la celebración del pleno y una semana después de que el juez central de lo Penal de la Audiencia Nacional  absolviera a 16 jóvenes que quemaron fotos de los Reyes, tras haber modificado el fiscal su acusación de un delito de injurias a la Corona a una falta de desórdenes públicos.

Zapatero garantiza las prestaciones por desempleo e incluso pretende mejorarlas

ASEGURA QUE EL ESTADO NO PERMANECE IMPASIBLE ANTE LAS NECESIDADES DE LOS CIUDADANOS

Zapatero garantiza las prestaciones por desempleo e incluso pretende mejorarlas

El presidente del Gobierno insiste una y otra vez. José Luis Rodríguez Zapatero, ha afirmado que el Estado garantizará la continuidad de las prestaciones por desempleo. Es más, Zapatero fue más allá al afirmar que no sólo hay que mantener esta protección, sino que, en la medida de lo posible, mejorarla.

El Presidente del Gobierno parece haber hecho de las políticas sociales su bandera en esta crisis económica y así ha asegurado que las políticas sociales hay que promoverlas y apoyarlas también en los momentos de dificultad, cuando se revelan aún más necesarias. Por ello, el Gobierno no escatimará esfuerzos a la hora de reforzar los dos principales programas del Estado del Bienestar, cuyo papel en estos momentos es determinarte: las prestaciones por desempleo y el sistema de pensiones.

El Presidente ha recordado que cerca de 2 millones de desempleados perciben la prestación por desempleo, con un nivel de cobertura que alcanza el 66% , el más alto de la historia.

Además de ser solidarios con los trabajadores en paro, el presidente ha adelantado que se debe serlo también con las personas mayores. Por eso se ha comprometido a subir las pensiones mínimas una media del 6% en 2009.

No hay que ser Ministro para darse cuenta de que las cuentas no cuadran.

Pedro Solbes, Ministro de Economía defiende hoy las cuentas.

El Senado debate los cuatro vetos a los Presupuestos de 2009

Solbes reconoce que las previsiones del Gobierno están “desactualizadas”

El ministro de Economía, Pedro Solbes, ha reconocido que el agravamiento de la crisis internacional ha provocado que las previsiones de crecimiento de la economía realizadas por el Gobierno estén “desactualizadas”. Sin embargo, se niega a modificar las cuentas para 2009 porque ve necesario que el Gobierno transmita a los ciudadanos una “certidumbre” en su comportamiento ante las cuentas públicas.

Asimismo, ha subrayado que más del 90% de las entidades de crédito que cumplían los requisitos han solicitado avales a sus operaciones de financiación, medida gubernamental dotada con 100.000 millones de euros.

En cualquier caso, reiteró que todas las medidas adoptadas por el Gobierno son “excepcionales, inmediatas, específicas, no consolidables y no ponen en peligro la sostenibilidad futura de las cuentas públicas”.

Hoy en el Senado tien lugar el trámite de las cuentas públicas en la Cámara Alta, donde se votarán los cuatro vetos presentados (PP, CiU, ERC e ICV). Es muy probable que alguno de ellos prospere y entonces los Presupuestos Generales del Estado para 2009 serían devueltos al Congreso de  los Diputados, donde serán ratificados de forma definitiva.

Todo apunta a que prospere algún veto. Si los cuatro grupos que han presentado vetos se ponen de acuerdo, sumarían 135 votos, dos más de los necesarios (133) para sacar adelante los vetos a los PGE. En los últimos cuatro años, el Senado ha vetado en dos ocasiones los Presupuestos Generales del Estado.

En el debate en comisión, la semana pasada, las propuestas de veto fueron rechazadas. A diferencia de la votación en pleno, la comisión cuenta con un número proporcional de senadores (y por tanto de votos) por cada grupo.

Así, el PP suma 12 senadores, el PSOE tiene 10 y, a continuación, el resto de grupos parlamentarios en el Senado, Entesa, CiU, PNV y el Grupo Mixto, cuentan con un parlamentario cada uno. La mayoría del PSC en Entesa hizo que el grupo se decantara por el rechazo a los vetos.

En caso de empate, como ocurrió (13 a favor, 13 en contra), se aplica el sistema ponderado y se suman los votos de los grupos extrapolado al reparto de votos en pleno. Por esta razón, los vetos fueron finalmente rechazados.

Monseñor Cañizares, nuevo prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Cardenal Antonio Cañizares

Monseñor Cañizares, nuevo prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

El Cardenal Arzobispo de Toledo, Monseñor Antonio Cañizares, ha sido nombrado hoy por el Papa Benedicto XVI nuevo prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos. Sustituye al Cardenal Francis Arinze, que presentó su renuncia por razones de edad.

Nació en Utiel (Valencia), el 15  de octubre de 1945. Ordenado sacerdote en el año 1970, en Sinarcas (Valencia), por el Arzobispo D. José María García de la Higuera, fue  nombrado Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992 y Arzobispo de Granada, en febrero de 1997.

El  24 de octubre de 2002 fue nombrado arzobispo de Toledo por el Santo Padre Juan Pablo II y tomó posesión de la sede toledana el 15 de Diciembre de 2002.  El 29 de Junio de 2003, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, recibió de manos del Papa Juan Pablo II el palio arzobispal, en palabras del Santo Padre, “expresión de unidad con la Sede de Pedro y de ese testimonio de comunión de la fe cristiana que debe caracterizar vuestro ministerio episcopal”.

Realizó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Valencia  y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el Doctorado en Teología con especialidad en Catequesis. Es perito en Pastoral Catequética por el Instituto Superior de Pastoral de Madrid, Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española y Honorífico de la Academia de Jurisprudencia de Granada. El 10 de noviembre de 1995, fue nombrado por Juan Pablo II miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En 1985 fue nombrado director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Ha sido fundador y primer presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis, Coadjutor de la Parroquia de San Gerardo, de Madrid, director de la revista «Teología y Catequésis» y autor de libros como «Santo Tomás de Villanueva, testigo de la predicación española del siglo XVI» y «La evangelización hoy». Desde 1999 fue presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, Actualmente  es Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española.

Ha dedicado la mayor parte de su vida a la docencia. Ha sido Profesor Catedrático, de la Cátedra “Teología de la Palabra”, de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha sido profesor de la Facultad de Teología de Salamanca, del Seminario de Madrid y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética. Entre 1978 y 1986 dirigió dicho Instituto, que pasó a denominarse «San Dámaso» en 1986, y del que continuó siendo máximo responsable. Canciller e impulsor de la Universidad Católica “San Antonio de Padua”, de Murcia.

En 1985 fue nombrado director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Ha sido fundador y primer presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis, Coadjutor de la Parroquia de San Gerardo, de Madrid, director de la revista «Teología y Catequésis» y autor de libros como «Santo Tomás de Villanueva, testigo de la predicación española del siglo XVI» y «La evangelización hoy». Desde 1999 fue presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, Actualmente  es Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española.

Ha participado con diferentes conferencias en distintos foros universitarios y culturales en los últimos años: Universidad Francisco de Vitoria, Universidad San Pablo CEU, Universidad Cardenal Herrera Oria. Participó como Jefe de la Delegación de la Santa Sede en la Conferencia de la OSCE sobre Antisemitismo y otras formas de Intolerancia en Córdoba. Participó en el I Congreso Eucarístico Internacional Universitario organizado por la Universidad Católica S. Antonio de Murcia. Ha participado en El Simposio Europeo de Universidades organizado por el Vicariato de Roma con una ponencia sobre “La aportación de la Iglesia a una renovación del verdadero humanismo”. Participó en el Congreso Internacional “Europa por la Vida” en preparación para el V Encuentro Mundial de la Familias, con la Conferencia: “La Familia ámbito educativo para la vida”, Valencia, julio de 2006.

Ha promovido diferentes Fundaciones como “Virgen de las Angustias” para Proyecto Hombre dirigido a la curación de drogodependientes. Asimismo el Centro diocesano “Hogar 2000” para la atención de enfermos del VIH.

En las numerosas obras de acondicionamiento en las que ha participado, se destaca la de acondicionamiento y renovación del Archivo Diocesano de Toledo, uno de los más importantes en el campo eclesiástico.

Fue nombrado Cardenal, con el título de San Pancracio, por el Papa Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público del 25 de marzo de 2006. Como Cardenal es miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei.

Firma el agradecimiento, al Gran Duque Henri.

El Gran Duque Henri, en su condición de Jefe del Estado de Luxemburgo, se ha negado a sancionar y promulgar la ley de eutanasia aprobada -por ajustado margen- en el Parlamento luxemburgués hace unos meses.

La clase política -con el primer ministro Jean-Claude Junker a la cabeza- ha decidido poner en marcha todos los mecanismos para evitar que la condición de Jefe del Estado del Gran Duque vuelva a estorbar los propósitos de aquellos que se arrogan la representación del pueblo. Y han decidido reformar la Constitución luxemburguesa para que el jefe del estado -el Gran Duque- ya no sancione sino simplemente promulgue las leyes. De igual forma pretenden instalar un debate en la sociedad luxemburguesa acerca de la conveniencia de mantener vigente la institución monárquica.

Se trata de un falso debate, como ha demostrado muy recientemente el Presidente de una República como es Uruguay, el Doctor Tabaré Vazquez, al vetar en su país la ley que despenalizaba el aborto. No sólo se trata de una república, sino que además el presidente formaba parte del Partido Socialista. Es, por tanto, completamente espurio e irresponsable plantear debates sobre la forma constitucional de un Estado partiendo sólo de posturas ideológicas y partidistas.

Es en estos momentos de acoso y persecución por cumplir con sus funciones pensando en el interés general y el bien común de su pueblo cuando hombres de estado como el Gran Duque deben recibir todo el apoyo posible por parte de los ciudadanos. Y estos gestos trascienden fronteras, por lo que es de la incumbencia de todo hombre de bien manifestar ese apoyo.

¡Felicita al Gran Duque por su integridad y valentía frente a la dominante cultura de la muerte!

Firma en:

http://www.hazteoir.org/node/15861

Muchas gracias por todo lo que haces a favor de la vida.

Un saludo,

Ignacio Arsuaga y todo el equipo de HO
Comprometidos con el Derecho a Vivir
http://derechoavivir.org

Informe Libertad Religiosa. Costa de marfil.

COSTA DE MARFIL

PERTENENCIA
RELIGIOSA
Animistas 37,6%
Cristianos 31,8%
Musulmanes 30,1%
Otros 0,5%
IGLESIA
CATÓLICA
Bautizados
3.147.000
SUPERFICIE
322.463 km2
POBLACIÓN
19.660.000
REFUGIADOS
24.647
DESPLAZADOS
709.000

La población marfileña se compone, a partes casi iguales, de cristianos,
musulmanes (presentes, sobre todo, en el norte del país) y seguidores
de las religiones tradicionales autóctonas. Estos últimos
son discriminados por los demás grupos, que los consideran de un
estatus social inferior.
Las asociaciones y grupos religiosos deben registrarse en el Ministerio
de Interior.
La enseñanza religiosa está permitida incluso en la escuela pública,
a condición de no impartirse en horario escolar.
Desde septiembre de 2002, una profunda crisis mantiene escindido
en dos al país: el norte del país está dominado por los rebeldes de
Fuerzas Nuevas, que luchan contra el Gobierno legítimo, que a su
vez controla el sur. No obstante, en los años 2006 y 2007 se registró
una lenta y constante mejora de la situación que revirtió en una
mayor estabilidad.
En 2006, tras muchas discusiones, intentos conciliatorios y llamamientos
–en los que también han participado los obispos católicos
marfileños–, el líder de Fuerzas Nuevas, Guillaume Soro, se reunió
por primera vez con el presidente, Laurent Gbagbo, en un Consejo
de Ministros.
Soro no había estado en la capital económica de Abiyán desde octubre
de 2004, poco antes de que se produjeran los enfrentamientos
más graves entre el Gobierno y los rebeldes. Los días posteriores a
la reunión, el presidente se entrevistó con organizaciones de mujeres,
grupos religiosos y representantes de los sectores industriales y
profesionales. En un artículo publicado el 11 de diciembre de 2006,
Jeune Afrique subrayaba la labor realizada por el clero católico para
organizar con los líderes civiles y políticos dichas entrevistas, cuyo
fin era prevenir tensiones que pudieran hacer peligrar el proceso
de paz en el país.
El 29 de marzo de 2007, Guillaume Soro fue nombrado primer ministro
en virtud del acuerdo político firmado el 4 de marzo en Burkina
Faso, que establecía la creación de un nuevo Gobierno de transición
y nuevas elecciones presidenciales en 2008.
Según un artículo de Fides de ese mismo día, el presidente Gbagbo
había asegurado a los obispos que tomaría medidas inmediatas para
garantizar la seguridad de las propiedades de la Iglesia católica y de
las demás religiones presentes en el país. El P. Blaise Amia, secretario
de la Conferencia Episcopal Marfileña, señaló que en tan solo
cuatro meses se habían registrado diez ataques contra parroquias,
casas de misioneros y otros edificios de la Iglesia católica, todos ellos por un móvil económico.
En uno de dichos ataques, los ladrones mataron de un disparo al P. Pascal Koné
Naougnon.
Aunque el Gobierno siempre haya intentado salvaguardar la libertad religiosa garantizada
por la Constitución, la violencia no ha cesado en el país en parte también por motivos de
índole religiosa, pero, principalmente, debido a problemas políticos y al hecho de que muchos
grupos políticos se identifican en la práctica con una etnia y, en consecuencia, con
una religión.

En 2007, la elección de Soro como primer ministro atenuó los sentimientos de discriminación
de la comunidad musulmana. No obstante, no puede afirmarse que los diferentes
grupos religiosos estén pacíficamente integrados. Así, por ejemplo, los musulmanes siguen
denunciando un trato diferente a la hora de solicitar documentos de identidad o de ser sometidos
a controles de seguridad.

Fuentes
Fides, 17 de marzo de 2006 y 29 de marzo de 2007
Informe Internacional sobre Libertad Religiosa, 2006 y 2007
jeuneafrique.com, 11 de diciembre de 2006
Misna, 29 de marzo de 2007 y 8 de noviembre de 2006
Zenit, 8 de noviembre de 2006

“España necesita superar la dialéctica clericalismo-anticlericalismo”

Massimo Borghesi

“España necesita superar la dialéctica clericalismo-anticlericalismo”

Massimo Borghesi, filósofo de la religión y autor de varios libros traducidos al español, asegura en esta entrevista que el zapaterismo sólo se explica en la dialéctica franquismo-antifranquismo que España no ha sabido superar, repropone el realismo político de San Agustín y describe la doble cara de la postmodernidad.

A menudo hace un  paralelismo de la situación cultural y de los cristianos en este comienzo de siglo con la que se vivió en el final del Imperio Romano. ¿Por qué?

El paralelismo es, sobre todo, con el siglo III, cuando en Roma conviven diferentes religiones, diversos cultos orientales. Es el momento en el que se alterna la tolerancia y las persecuciones. Una época de mucho sincretismo, de  mezcla de creencias.  Es un período de un aparente optimismo, que esconde un gran pesimismo sobre la condición humana. Se manifestó, entonces como ahora, una exigencia religiosa muy fuerte que se expresa de formas muy poco usuales. Hay una serie de características similares al período anterior a Constantino, anterior a la decadencia.

Y en este contexto usted repropone a San Agustín para establecer una relación adecuada con el poder político.

La Ciudad de Dios de Agustín es una obra de gran actualidad y de gran interés. Ante todo porque perfila las características de una presencia cristiana en un mundo que es pagano. El neopaganismo es lo que caracteriza el momento actual. No hago de ese fenómeno una valoración. Es un dato sociológico. No estamos en un momento análogo a la Edad Media, nuestra situación se parece más a los primeros siglos del cristianismo. En este contexto es en el que San Agustín piensa y configura la relación de la Ciudad de Dios y la Ciudad del mundo de un modo no teocrático, no confesional. Agustín es un realista, toma nota de la situación del poder mundano, que está desacralizado, privado de las características de sacralizad del poder antiguo, y le restituye una función laica,  la función de custodiar la paz. Por eso Ratzinger ha podido escribir que en Agustín no hay una teología política, si por teología política se entiende la tendencia a sacralizar el momento político. Desacraliza la política que es el arte de lo posible y no de lo perfecto. El poder político, según Agustín, tiene la función de intentar conseguir el bien común de un modo que conserve la paz. Es una gran lección para el momento presente porque ayuda a entender las relaciones entre Iglesia y Estado sin que haya pretensiones de hegemonía ni de una parte ni de otra.

En este momento en el que, especialmente en España, vivimos una ofensiva laicista, el realismo político de San Agustín ¿qué puede enseñarnos?

Podría enseñarnos, ante todo, que el poder político no puede desconocer las tradiciones, las costumbres y la historia del pueblo que gobierna. Mi impresión es que en España existe el mismo problema que ha existido en Italia durante mucho tiempo y del que ahora estamos saliendo. El hecho de que hasta 1945 Italia estuviera marcada por el fascismo ha pesado mucho en las sucesivas repúblicas democráticas. Hoy nosotros estamos, por fin, saliendo de la dialéctica fascismo-antifascismo. En España, sin embargo, la sombra del franquismo y la dialéctica franquismo-antifranquismo continúa muy presente. Hasta que el actual Gobierno de España no supere esta dialéctica no entrara en la vía del realismo político, impulsando una política más sobria, que sepa respetar las condiciones históricas. Una buena autocrítica, de una parte y de la otra, objetiva, radical y sincera limpiará la vida pública para conseguir una sana dialéctica democrática.

Habla de la dialéctica franquista-antifranquista, pero Zapatero, con su insistencia en la ampliación de los derechos civiles, ¿no es un hijo político del 68 cultural?

Seguramente lo es. El socialismo en su forma actual es una expresión libertaria, liberal, postmoderna. Pero insisto en que esta forma es simplemente la expresión final de una reacción dialéctica al franquismo. Todavía estamos en una dialéctica antifranquista en la que el antifranquismo debe por fuerza asumir el rostro de un individualismo liberal por el cual los deseos se convierten en derechos. Así se no llega a una posición solidaria ni se asumen los postulados del socialismo tradicional, se llega a un individualismo radical: ningún valor es reconocido objetivamente como tal. No se hacen las cuentas, con realismo, con el pasado. Zapatero alimenta su hegemonía sobre este hecho. No se llega a clarificar y a reconocer ni por parte de los que apoyaron a la República ni por los que la combatieron cuáles fueron sus méritos, y sobre todo sus errores. Esto permitiría dar un paso adelante.

Las políticas laicistas no son una novedad. Ya se vivieron, por ejemplo, a finales del siglo XVIII y en los comienzos del siglo XX. ¿Qué sería necesario para no caer en los errores del pasado?

El proceso de secularización no sólo se produce en España. Con una broma diría que se combate contra un adversario muy débil. La Iglesia en este momento -más allá de que alce la voz en determinadas circunstancias para dar voz a los más débiles- no tiene fuerza para influir en las costumbres y en las  relaciones sociales. Disparar contra la Iglesia es muy fácil. No es un acto de gran valentía. Y siempre consigue un cierto consenso. El problema de la Iglesia es un problema cultural. La Iglesia debe encontrar los canales para proponer su posición, que no es sólo suya, y que es vital para la democracia. Proponerla de una manera comprensible a otros. Desarrollar una propuesta que no sea sólo de “valores católicos”, que esté hecha de aportaciones compartibles por el mundo laico. El problema de España es que es necesario salir de la lógica clericalismo-anticlericalismo. Mientras la Iglesia sea identificada con una posición clerical, será rechazada. La Iglesia tiene que actualizar en todos los campos -el social, el político y el cultural- una propuesta transversal que pueda encontrar interlocutores que valoren mejor que la propia Iglesia posiciones que están en el corazón de todos los hombres.

Decía antes que hay una vuelta al fenómeno religioso, a una religiosidad no cristiana por parte de los jóvenes. ¿Cómo valora ese hecho?

Lo postmoderno es un concepto interesante. En el 89 cayó la última ideología moderna. El marxismo es la última ideología moderna, que propone una salvación enteramente humana, que sea alternativa a la cristiana. La última que propone un ateísmo sistemático. El comunismo ha sido el fin de una fe laica. Se abre entonces la postmodernidad. Esta postmodernidad es ambigua. Lo negativo y lo positivo se entrelazan. El nihilismo es una consecuencia del comunismo, después de haber creído en el comunismo ya no se puede creer en nada. Pero, por otro lado, lo postmoderno expresa un ansia religiosa, escondida. Ha desaparecido, por ejemplo, el prejuicio hacia lo cristiano. Mientras el comunismo ha estado vivo, el cristianismo se ha considerado como algo premoderno. Un intelectual no podía ser cristiano, un hombre moderno no podía ser cristiano, un joven no podía ser cristiano. Hoy no tenemos ese problema. Éste es un síntoma del cambio del paradigma histórico. Se trata de una religiosidad informe. Los jóvenes no saben nada de la fe, no saben qué es la Trinidad, o la encarnación. Son paganos, pero los paganos no son ateos. Son personas que buscan confusamente el sentido de la vida. Esta nueva religiosidad subterránea interpela fuertemente a la Iglesia. El problema es que la Iglesia no puede limitarse a decir que el mundo es malo. Probablemente si muchos jóvenes no llegan a la fe es porque no hay una propuesta por parte de la Iglesia que sea creíble, que aporte un testimonio auténtico capaz de alcanzarlos en su condición. Esta religiosidad es ligera. De algún modo el cristianismo puede alcanzar a la humanidad de hoy, a los jóvenes, si simplifica su contenido esencial.

¿Qué significa eso?

No es el aparato institucional, la estructura, sino la simplicidad de un encuentro personal y verdadero el modo mejor para transmitir una propuesta de vida. La  mejor manera de que el cristianismo encuentre a la humanidad de hoy es través de una imagen de la existencia. El problema no es organizativo. El problema son los encuentros que hace posible la fe. Estamos ante una ulterior analogía con los primeros siglos del cristianismo. Como decía Ratzinger en su libro Mirar a Cristo, el cristianismo de los primeros siglos se comunicó de encuentro en encuentro, facilitado por hombres, que en el desarrollo normal de su trabajo han comunicado la novedad fascinante de la fe. Y dice Ratzinger que se puede constatar el buen resultado de esta forma de evangelización, que está en contraste con el fracaso de la catequesis moderna.

Catequesis moderna que en ocasiones es sólo repetición de doctrina e instrucción moral.

Una catequesis moderna que cree que el cristianismo puede ser incidente por la construcción de un determinado discurso, como si fuera un problema de palabras o de técnicas. La gran ilusión es que se puede generar el cristianismo con una técnica más sofisticada. Los últimos 20 años presentan una situación humana distinta, la Iglesia ¿está en condiciones de registrar ese cambio?